Una madre resiliente

Esta semana ha llegado a mis manos la historia de Bella del Mar. Rosario Rodríguez, su madre, quien fuera también sus ojos, su compañera, su mejor amiga, ha publicado en modo autobiografía un libro en el que ha querido legar un mensaje de superación y aceptación inspirado en su vida y la de su hija.


No era la primera vez que oía hablar de Bella. Conozco a Gaspar, su hermano mayor. Gaspar Morgado fue una persona clave para la puesta en marcha de EL CORREO DEL GOLFO, el primer medio en español de Oriente Medio que fundé junto a mi familia.


Cuando Gaspar, original de Lepe, en Huelva (España), me propuso escribir un texto sobre la publicación de la autobiografía de su madre ‘Bella del Mar, por ella estoy aquí’ pensé que lo más apropiado era ofrecerle un espacio en esta columna que, de algún modo, tiene que ver mucho con la vida, con la resiliencia, con el sufrimiento, la conciencia y el amor. No quería escribir un texto de este tipo con los límites propios de los artículos informativos.

Bella llegó al mundo el 10 de octubre de 1980 y falleció el 24 de febrero de 2019, tiempo más que suficiente para desplegar, no sólo su propósito, sino también el de su madre, porque ambos estaban unidos y no fueron el uno sin el otro.

Rosario Rodríguez durante su participación en la Feria del Libro de Badajoz.
Rosario Rodríguez durante su participación en la Feria del Libro de Badajoz.

Se supo desde pequeñas que, tanto Rosario como Bella, eran especiales, que estaban conectadas a la esencia de la vida y se movían más y mejor por el mundo de la inteligencia divina y de los milagros. Ahora, me resulta familiar hablar con estos términos pero intento recordar qué pensaba Marta ocho años atrás, cuando conocí a Gaspar y ya me hablaba de estas cosas. Siempre he creído en un más allá de esta realidad dual, egóica y material que muchos profesan como única y verdadera. Nosotros creamos lo que llamamos realidad y tanto nosotros como esa realidad procedemos de la misma esencia o fuente donde todo se conecta.


Tras conversar con Rosario quedé convencida de que Bella fue uno de estos seres que pisan la Tierra con el objetivo de enseñar a trascender la cotidianidad y conectar con nuestro propósito. Mencionaba que su hija fue un “ser maravilloso, divertido y con carácter, que vino al mundo a enseñarnos el valor de la vida, el esfuerzo, el agradecimiento, el desapego terrenal y a luchar por ser y estar aquí, en el ahora”.


Bella, como muchos otros bebés, se puso mala y visitó la sala de ambulatorios y hospitales. Tuvo que vivir la experiencia de errores médicos hasta que fue diagnosticada con un glaucoma congénito cuando era poco más que un bebé. Ninguna de estas vivencias hizo que Rosario perdiera su intención de ver crecer a su hija feliz, sana y disfrutando de la belleza del mundo.


El viacrucis de Rosario y Bella no acabaría con el diagnóstico del glaucoma, sino que llegarían operaciones, un tumor, ceguera, aislamiento e incomprensión social, mudanzas, idas y venidas, altos y bajos. Aún así, Bella, quien falleció tras varias “complicaciones provocadas por un infarto cerebral, perdida de movilidad y otros fallos en cadena, luchó hasta su último aliento”.


Bella siempre sorprendió a su familia con alguna enseñanza; me contaba Rosario que “una noche se fue la luz y no teníamos nada para encender en casa. Entonces, Bella, quien estaba acostumbrada a la oscuridad, fue la encargada de preparar la mesa para que pudiéramos cenar. Bella era mágica”.


Cuando Bella dejó este mundo, y con el duelo danzando por cada rincón, Rosario se embarcó en un proceso de coaching a través de su hijo Gaspar tras el que fue consciente de que debía empoderarse y “cumplir el sueño” de contar su historia y la de Bella.

Antes de fallecer, mi hija me pidió que contara todas nuestras vivencias para que pudiéramos inspirar y ayudar a otras familias, madres, padres e hijos en casos de niños especiales”.


El libro autobiográfico, cuyo objetivo se mueve en lo esencial del trato humano, en la empatía, en el agradecimiento, en la comprensión, consta de pequeños capítulos, algunos de ellos con un código QR que lleva al lector a momentos, fotos, archivos, audios, relacionados con la historia de Rosario y Bella.


Los seres humanos somos más fuertes de lo que pensamos, más capaces de lo que creemos si nos movemos en lo esencial. La aceptación, la comprensión y el servicio harán que ganemos mil batallas, que crucemos cualquier frontera. Lancemos abrazos y no zancadillas a quien está a nuestro alrededor. El universo es amor así que, al igual que cuando nadamos a favor de la corriente, si nos movemos desde ese amor, todo fluirá con facilidad.


Para más información sobre la labor que realiza Rosario u obtener el libro ‘Bella del Mar, por ella estoy aquí’ pinchar aquí https://www.rosariorod.com/librobelladelmar