Un poco más sobre Marta

Hola, ¿qué tal? Mi nombre es Marta Pérez Cruzado. Encantada de que estés aquí dando una oportunidad a este blog y dándote una oportunidad a ti mism@. Nací en España el 4 de diciembre de 1988, concretamente en una ciudad costera del suroeste de la península llamada Huelva. La provincia hace frontera con Portugal y linda con el océano Atlántico. En las playas de Huelva puedes encontrar una de las mejores puestas de sol de la Tierra. Soy la hermana mediana de Alejandro (el mayor) y Celia e hija de Rafael y Amelia. Estudié la licenciatura de Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid aunque desde los 19 años y hasta los 30 trabajé en el mundo del periodismo escrito siguiendo los pasos de mi padre.

Marta Pérez Cruzado, fundadora de la comunidad DETRIBU.
Marta Pérez Cruzado, fundadora de la comunidad DETRIBU.

Me encanta cocinar, comer, hacer ejercicio físico, escribir, viajar y el desarrollo personal. Soy amante de la espiritualidad y el Universo. Estoy súper agradecida de que esta experiencia llamada vida me haya traído hasta el punto donde estoy hoy y de poder seguir aprendiendo y descubriendo rincones maravillosos del mundo físico, mental y espiritual. La humanidad me asombra, a veces para bien y otras para mal, pero aquí nos encontramos para compartir conocimiento que nos lleve a desplegar lo mejor de nosotr@s mism@s, estoy segura de que dentro de ti hay un potencial increíble por descubrir.


Considero que desde nuestra niñez hemos sido cohibidos por la sociedad, la familia, la educación, la cultura y la gran mayoría de las personas, ya incluso a su edad adulta, no han tenido la oportunidad de dar rienda suelta a todo el talento y la sabiduría que hay en su interior. Ahora, nos encontramos en una era en la que podemos ser lo que nosotros queramos, con ventajas y facilidades nunca conocidas que nos pueden ayudar a vivir bajo nuestra verdadera pasión y propósito de vida. Sin sufrimiento. Sin trabajar solo por dinero. Sin estrés ni ansiedad. Pienso que si somos quien queremos ser, ‘la vida es bella’, como la película, simple. Pero ¿sabemos quienes somos?


Contempla por un momento la posibilidad de que los esquemas que has aprendido a lo largo de tu vida no sean inamovibles, que aquello que piensas que no está bien, lo pudiera estar. Imagina que desaprendiendo ideales fueras más feliz. ¿Has visto la película ‘La isla’? Aquellos que sí la hayan visto -y para los que no cuidado que hay algo de spoiler-, recordarán que las personas que viven en las instalaciones esperando que les toque la “lotería” para poder ir a la isla -el único lugar de la Tierra libre de una contaminación mortal- sufren un lavado cerebral en el que se les implanta una historia sobre su infancia, sobre la contaminación sufrida en el planeta, sobre cómo deben esperar a ser elegidos para poder ir a la isla. Todo lo que les cuentan es falso, pero ellos no lo saben. Así veo yo parte de nuestra vida; historias, costumbres que hemos absorbido, pero que, si no van con nosotros, no tenemos porqué seguir. Nada es completamente cierto, ni completamente falso, ni completamente bueno, ni completamente malo, es relativo, neutro, depende.

Marta, en el Cabo San Vicente, Portugal.
Marta, en el Cabo San Vicente, Portugal.

A los 28 años tuve una crisis existencial que me hizo replantearme la manera en que estaba viviendo. Lo que “me sucedía”. Me considero una persona que desde siempre ha tenido una gran riqueza interior, a veces solitaria, que me cuestiono muchos aspectos de la vida, que creo en un algo superior. Pero aún así, no había encontrado entonces en esa introspección la clave de la vida.


Por aquel trance era plenamente consciente de que no estaba satisfecha con ningún aspecto de mi vida; ni el trabajo, ni las relaciones con los demás, ni conmigo misma, ni con el dinero, ni con mi familia. El problema entonces tenía que estar en mí. Esto no quiere decir que mi vida fuera un desastre, lo era para mí y en parte, pero mucha gente podría pensar que tenía una vida que alguien podría envidiar. Recuerdo que por aquella época acudí al psicólogo por primera vez y mientras yo le contaba mi vida y qué hacía, vi en ella admiración; ella no encontraba en mí nada de lo que yo veía. No duramos más de cuatro sesiones. Llevaba cinco años viviendo en Emiratos Árabes Unidos, donde, junto a mi familia, habíamos fundado un medio de comunicación en español para los residentes hispanos del Golfo Pérsico (elcorreo.ae). También fui la corresponsal en el país para la Agencia EFE durante cinco años y entre idas y venidas, había semanas que no descansaba, noches sin dormir conduciendo para cubrir algún evento, 24 horas conectada, fiestas, reuniones, discusiones, discrepancias, despidos, nuevas incorporaciones, separaciones, mal de amores. Por supuesto que había muchos momentos de orgullo, de risas, de pasarlo bien, de satisfacción y bienestar. Aún así, mi fondo se tambaleaba y no podía apreciarlos, no sabía hacerlo, porque todo eso no era lo que yo quería, no era lo que yo había venido a hacer a la Tierra.

La fundadora de DETRIBU en la terraza de su casa de Huelva, España.
La fundadora de DETRIBU en la terraza de su casa de Huelva, España.

#DETRIBU es mi propósito y mi fin. Un proyecto que he esbozado después de meses de estudio, de cursos, de libros, de entrar en las profundidades de mi ser. Después de dejar a mi familia en Emiratos y volver a mis orígenes, a Huelva, tras muchos años sin vivir aquí, donde me he dado cuenta de que conozco menos gente de la que pensaba, donde la vida que dejé no tiene nada que ver con la de ahora. Después de un confinamiento por la crisis de la Covid-19, he empezado a verme, a sentirme, a reconocer lo que me gusta y lo que no, cuáles son mis límites y hasta dónde puedo llegar. Pero en el proceso llevo sumergida años, desde los 28, pero como todo lo bueno en esta vida, lleva tiempo, solo los hábitos malos se adquieren en dos sentadas. Lo digo por experiencia. Lo que resulta en calidad de vida, requiere un esfuerzo. Para apuntillar diré que la clave es conocerse a uno mismo y saber que el control de la mente es el arma más poderosa que tiene la humanidad.


Mi proceso puedo decir que lo comencé sola, conmigo misma, intentando detectar las cosas que hacía y con las que obtenía insatisfacción, por ejemplo, cómo trataba a mi cuerpo o las relaciones en las que me embarcaba. También hubo amigas que me recomendaron lecturas y charlas virtuales que hicieron darme cuenta de que yo tenía el control de mi vida, que podía ser lo que quisiera, que no era una víctima de esta experiencia en la Tierra.


Quiero seguir creciendo, aún queda mucho que aprender y por ello os animo a que juntos hagamos de esta comunidad un centro en el que no se olvida quiénes somos y lo grande que podemos ser.