Receta de dhal con curry y arroz integral

Dhal es una palabra india -de la India- que significa legumbre. En este post, hace referencia a la lenteja roja, que viene sin piel, partida y sólo hay que dejarla un par de horas en remojo antes de su cocción. Esta lenteja, que puedes encontrar en casi todos los supermercados, es la que uso para preparar este plato que conocí durante mi estancia en Emiratos Árabes. Recuerdo que, concretamente, probé el dhal con curry por primera vez en un viaje que hicimos varios amigos por Omán, recorriendo montañas rocosas y aldeas perdidas. Una de las personas que venía era vegetariana y pidió este plato en uno de los lugares que paramos a desayunar junto con unos huevos revueltos. Todo estuvo muy bueno.


La lenteja roja es diferente a la lenteja pardina, que se suele utilizar para cocinar el guiso de lentejas tradicional en España. El tiempo de cocción es mucho menor y a los 10 minutos, la legumbre comenzará a deshacerse y se formará un puré. La consistencia del puré dependerá del tiempo que lo dejes en el fuego. Esta lenteja también se suele utilizar para preparar la muy famosa sopa de lentejas árabe -me comprometo a compartir mi receta próximamente-.


Personalmente, me encantan las legumbres, pero mi cuerpo no las tolera muy bien así que la lenteja roja, al no tener piel, es una opción bastante buena para mí ya que se digiere más fácilmente. Además, esta receta no contiene tomate, pimiento ni berenjena, que pueden causar inflamación, y puedes incluirla en casi cualquier tipo de dieta.


La elaboración que os comparto es para dos o tres personas y el tiempo es de aproximadamente 30 minutos.


Ingredientes:


250 gramos de lenteja roja.

Una cebolla pequeña.

Dos zanahorias.

Una rama de apio.

Sal.

1 cucharada de aceite de oliva o aceite de coco.

Cayena.

Curry.

Comino.

Perejil.

Cúrcuma.

Un centímetro de jengibre rallado.

Dos vasos de agua.

300 gramos de espinacas (opcional).


Preparación:


El dhal que preparo es muy básico. Podéis encontrar recetas por internet de este mismo plato más elaboradas, en las que se utilizan muchos más ingredientes y que se acercan a la versión tradicional de esta receta india. Sin embargo, a mí me encanta así; es súper fácil y está muy rica. El secreto, las especias y el picante.


Lo primero, es cortar en pequeño el apio y la cebolla -para que no se note demasiado- y sofreírlos en una olla mediana -yo uso una más ancha que alta- por unos 10 minutos a fuego medio. En el momento en que empiezo a sofreír agrego sal.


Mientras, cortar la zanahoria en dados y agregar al sofrito. Añadir parte del agua, las lentejas -que han estado en remojo dos horas- y el resto del agua.


Agrega ahora las especias que vayas a usar y el jengibre.


Si vas a usar las espinacas puedes añadirlas pasados cinco minutos de haber incorporado las lentejas. Si ves que falta agua cuando agregas las espinacas puedes añadir un poco más.


Dejar cocer hasta que se haya consumido gran parte del agua y las lentejas hayan comenzado a deshacerse.


Puedes acompañar este guiso con arroz integral o con mijo -más adecuado si tienes problemas de estreñimiento-. Recuerda que el arroz integral no se cuece igual que el arroz blanco; necesita remojo de 24 horas y una cocción de alrededor de 45 minutos en agua.


Si te ha gustado esta receta te animo a que comentes abajo o que sigas descubriendo otras recetas que he compartido ya en el blog pinchando en este link.

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