¿Qué es el amor propio?

Actualizado: 13 de nov de 2020

Siento que me faltó amor propio durante mucho tiempo. Para mí, el amor propio es el resultado de una ecuación que, como casi todo lo importante, no nos enseñaron. El amor propio no se da sin autoconocimiento, es la clave. Y, una vez que empezamos a saber quiénes somos, entonces tenemos que aceptarnos y respetarnos. ¿Cómo se hace eso? Alineando lo que soy con lo que pienso, digo y hago en todo momento. Eso es el amor propio.


No sirve saber lo que somos y negarlo al mismo tiempo mediante actitudes y comportamientos que nos alejan de nuestra esencia. Saber quiénes somos y amarnos conlleva una gran responsabilidad pero, desde ese saber consciente, haremos que cosas maravillosas sucedan a nuestra alrededor.

Flores rojas en Dubai Miracle Garde.
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¿Qué aprendemos cuando nos conocemos a nosotr@s mism@s?


1. Nuestros valores; límites, reconocemos aquello que nos sienta bien y aquello que nos sienta mal; nuestros gustos; pasiones; talentos y propósito.


2. Además, el autoconocimiento nos ayuda a reconocer los patrones que hemos ido asumiendo durante nuestra infancia, niñez y adolescencia y que a día de hoy nos siguen condicionando a la hora de actuar y tomar decisiones. El beneficio de hacer este tipo de análisis en nosotr@s mism@s, es poder dar rienda suelta a nuestra esencia, siendo conscientes a la vez de nuestras sombras y miedos.


3. Del mismo modo, autoconocernos nos vuelve más conscientes de la importancia de cuidar el cuerpo que habitamos. Las siglas de la marca deportiva ASICS señalan este aspecto; "anima sana in corpore sano". Me gustaría dejar claro que cuidarse no es estar delgad@ -una opinión errónea muy extendida en el mundo occidental-, va mucho más allá. Hay personas que están delgadas por el simple hecho de que su constitución tiende a ello, porque no se alimentan lo suficiente o porque llevan un estilo de vida desorganizado. Cuidado corporal quiere decir prestar atención a lo que ingerimos; escuchar a nuestro cuerpo, lo que necesita; atender a nuestra piel; dedicar ciertas horas de la semana a practicar actividad física -cualquiera que no sea estar sentad@ en el sofá, la silla de la oficina o tirad@ en la cama-, a meditar o respirar profundamente.


4. También nos ayuda a construir relaciones con los otr@s más sólidas. Fíjate que cuando no sabemos ni lo que buscamos, ni lo que queremos ser o no estamos content@s con nuestro estilo de vida es muy complicado edificar algo con cualquier persona; siempre tenderemos a buscar que el otro compense, llene el vacío que nos corresponde a nosotr@s mism@s satisfacer. Incluso podemos llegar a hacer responsables a otr@s de nuestro descuido.


El filósofo San Agustín de Hipona en su obra La Trinidad ya decía que "nadie puede amar una cosa por completo ignorada". Escribía que "nadie podía amar lo ignorado". Así que para aquellas personas que buscan fortalecer su amor propio, les aconsejaría que comenzaran a estudiarse a sí mismas. Que se conocieran. Esa es la primera tarea. El amor propio no se desarrolla un día en el que decido "quererme, mimarme o aceptar mi cuerpo tal como es". Es un proceso que conlleva tiempo, dedicación, mucho cariño y, como he mencionado anteriormente, responsabilidad.


Dicho esto, hay teorías y pensamientos extendidos en el mundo del desarrollo personal, el coaching y la autoestima que aseguran que la raíz de falta de amor propio en el mundo occidental se encuentra en las doctrinas cristianas, aunque Jesús subrayara la importancia de poseer amor propio en su "Amarás a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo". Parece que en algún momento se nos olvidó el amarnos a nosotr@s mism@s, la segunda parte de la ecuación pero sin la cual, no podríamos resolver el problema. Hay quien asegura que la educación cristiana acabó de algún modo mostrando que el amarse, el cuidarse, el preocuparnos por nuestra apariencia y bienestar, era un acto egoísta y que, en cambio, debíamos estar ahí para ayudar al otro, eso significaba que eras buena persona. Y todo eso pudo devenir en un comportamiento muy extendido en el que la gente acabó priorizando hacer cosas "por los demás" en vez de hacer cosas alineadas con sus valores independientemente de cómo se sintieran los demás.


En el contexto de la familia o la amistad está muy presente el concepto de sacrificio. Pensamos que podemos utilizar el sacrificio como moneda de cambio para obtener amor y así actuamos; hacemos esfuerzos, acciones, trabajos, con la promesa de que así alguien nos pueda querer más. Pero esto no es amor. El amor nace de un respeto y admiración profundos por nuestra persona y de ahí se extiende hacia los demás. Esta ecuación nos asegura que hagamos lo que hagamos, lo haremos por amor, incondicionalmente, no estaremos esperando nada del otro; cuando actuamos buscando una respuesta por parte del otro es ego, no es amor, no es una acción que nazca del corazón sino de la mente, de sus miedos, de la creencia errónea de que si no nos sacrificamos si no anteponemos los deseos y anhelos de los demás a los nuestros, nos rechazarán.


No hay que temer actuar desde la libertad de nuestro amor propio porque desde ahí, obtendrás bienestar diario y buenas energías y vibraciones. Por supuesto, habrá personas que no estén de acuerdo con este punto de vista o lo tacharán de egoísta pero, no hay que olvidar, que el egoísmo nunca se da desde el autoconocimiento y el amor propio, el egoísmo se da en personas dominadas por sus egos y sus miedos, que actúan y se comportan desde allí.