Ocho consejos para entablar conversaciones difíciles en el trabajo

Actualizado: may 12

Saber comunicarse con el otro es una de las asignaturas pendientes de nuestra educación. La vida está llena de conversaciones, con personas y con nosotr@s mism@s. Si no contamos con las herramientas adecuadas para comunicarnos o no conocemos las pautas a seguir, lo más probable, es que muchos de los diálogos diarios que mantengamos sean simplemente discusiones y verborrea que no nos llevan a ningún sitio mas allá de generarnos malas vibraciones y malestar. Es muy complicado y difícil que si no contamos con las habilidades comunicativas necesarias sepamos, primero, eso mismo, comunicar a otra persona qué es lo que queremos decir y cuál es nuestro objetivo y, segundo, entablar conversaciones sanas y constructivas donde el papel protagonista no lo tiene el ego -aquí ego se define como el sistema de creencias basado en el miedo-. Un ejemplo de esto último sería cuando ante una acusación, afirmación, pregunta, reaccionamos a la defensiva, alzando la voz o mostrando ira. Esto es ego, el ego se defiende. Una persona con habilidad comunicativa prueba a preguntar por qué alguien piensa así o cómo se puede solucionar el asunto, pero sin involucrar emociones, con serenidad.

El tema de la comunicación tiene varias ramificaciones y dará para unos cuantos artículos en esta página. El asunto se vuelve más específico dependiendo de con quién nos vayamos a relacionar; los padres, la pareja, los hij@s, la empresa, un amig@ o con nosotr@s mism@s.


En este post en particular, voy a dejar unos tips y consejos que te ayuden a obtener confianza en conversaciones difíciles con tu empresa, con tus compañer@s o superiores. Las recomendaciones las he extraído del libro 'La Empresa Consciente', de Fred Kofman (pincha aquí para descargar el texto), cien por cien recomendado.


1. Si hay algo que quieras hablar, no esperes a un momento de tensión para decirlo o a que llegue el problema. Aprovecha una situación en calma, en la que haya buenas vibraciones. No te guardes lo que quieres decir para una discusión donde ya están presente de por sí, la ira, el enfado. La importancia de tus palabras quedará solapada por la intensidad de la discusión.


2. Respeta a la otra persona y entiende que tiene una personalidad diferente a la tuya y que su experiencia de vida también ha sido distinta, por lo que puede no pensar igual que tú. Que haya algo que para ti es lógico, no significa que lo sea para el otr@.


3. No hay que hacer suposiciones, hay que preguntar, decir las cosas, hablarlas, si no concretamos los asuntos y damos por hecho y dicho otros -aunque no haya sido así- lo más probable es que algún aspecto se quede en el tintero y no se cumplan objetivos.


4. Tu opinión y/o pensamientos no son la verdad absoluta. No impones. Utiliza expresiones como "yo lo veo así", "este es mi punto de vista" o "así es como me siento".


5. Di lo que piensas sin que te afecte cómo va a reaccionar la otra persona. Mientras te mantengas en una línea de diálogo constructivo, sin ofender ni faltar al respeto, no te debe frenar mostrar lo que sientes o tu punto de vista. Como reaccione la otra persona es su problema, no el tuyo.


6. No te impliques emocionalmente ni te tomes las cosas de manera personal. Debemos ser capaces de controlar las emociones que nos surjan durante la conversación, si no lo hacemos, nos exponemos a que éstas acaben con todos nuestros buenos propósitos. Nos nublan la mente y no nos dejan pensar con claridad. Ten en cuenta que, en la mayoría de las ocasiones, lo que la otra persona nos dice nos refleja alguno de nuestros miedos, pero mayormente es un reflejo y una proyección de ellas mismas.


7. Negociar y ser comprometido. Tienes que ser responsable y comprometido con tu trabajo. Si te comprometes a algo debes cumplir tu palabra con hechos y si hay factores externos que te condicionan para lograr tus objetivos, debes hablarlos y negociar las posibilidades con el fin de solucionar el problema y sacar el trabajo adelante.


8. Fija tus límites. Muestra a los demás hasta dónde estás dispuest@ a llegar y por donde no pasas. Así, si llegado el momento alguien te pide hacer algo que tu no contemplas, no te sentirás mal por ello.