¡Madre mía! ¿Qué como?

Actualizado: ene 27

En mis textos, siempre me gusta traer recuerdos que relaciono con mi vida presente. Parece que lo uso como recurso estilístico; lo hago como una manera de comparar lo que sabía entonces de lo que sé ahora. Me hace sentir orgullosa de mi aprendizaje, lo que no quiere decir que no me sienta orgullosa de lo que sabía entonces. Cada conocimiento, en cada etapa de la vida, tiene su porqué. Ahora, me acuerdo de una reunión que tuvimos mi padre y yo en un restaurante marroquí de Abu Dhabi, hace años. Quedamos entonces con una persona que trabajaba para la Embajada de Panamá y un empresario que venía de visita desde Doha, en Qatar. A la hora de pedir, el empresario español dijo que no sabía si comería algo. Solía hacer una comida al día, la cena, y pura grasa. Nos comenzó a contar las ventajas de esta dieta de la que yo escuchaba hablar por primera vez -creo que mi padre también-. A él -el empresario- le gustaba el jamón Joselito. Finalmente, terminó por pedirse unos huevos.


Llevo varios meses siguiendo a una chica estadounidense que difunde información nutricional en español. Uno de los motivos de por qué divulga en español y no en su lengua natal -el inglés- es que considera que hay falta de material clave relacionado con la alimentación en nuestro idioma. Y se ha puesto el propósito de llevar este conocimiento a cada rincón de la Tierra que habla español. Uno de sus libros de cabecera es ‘Nutrition and physical degeneration’ (Nutrición y degeneración física), de Weston A. Price.



Aunque llevo casi un año siguiendo a Katita en su cuenta de ‘Yo soy Fermentista’ -por recomendación de una amiga-, no fue hasta hace unos días que me dio por ver más en profundidad alguno de sus vídeos en Youtube, en concreto, una charla en la que resumía el contenido del libro del doctor Price. Este señor, que era un dentista canadiense en los años 30, se dio cuenta que la salud bucal reflejaba la salud del organismo entero. Descubrió, después de múltiples viajes, que los niñ@s que mantenían una dieta basada en los mismos alimentos que usaban sus ancestros, gozaban de una buena salud mientras que los niñ@s y padres que ya habían comenzado a incluir una dieta moderna con harinas, azúcares refinados y aceites vegetales procesados, mostraban un alto porcentaje de caries, reflejo de que algo tampoco marchaba bien en su interior.


Concluyó que la dieta humana era muy diversa y dependía de la geografía y clima local. Aún así, había algo que todas tenían en común: incluían alimentos de origen animal. Dice Katita que la especie humana no ha llegado donde está comiendo ensaladas de Kale.


Mi madre siempre se muestra quejosa con la alimentación tradicional árabe, no le gusta, la juzga porque piensa que donde se sabe comer es aquí en Europa. Y no es así. No hay una dieta perfecta, hay una gran diversidad de dietas. En Emiratos Árabes se come camello, pescado, cordero, porque es lo que hay disponible en su tierra y es lo que, a ellos, las personas de allí, les sienta bien.


Ahora, después de conocer esta información, me pregunto: Si esto es así ¿de dónde nacen la dieta vegana o vegetariana? Tanta sobre información y me pasa que no sé a quién seguir ni qué comer. Recibimos mensajes contradictorios cada día a través de internet. ¿Dónde está la verdad? Hay documentales de Netflix que cuentan que los deportistas y atletas que comen productos animales rinden menos que los que toman proteínas de origen vegetal. Hay otros que muestran que el organismo del ser humano no está creado para mantener una dieta omnívora. Medical Medium se ha hecho famoso por ofrecer consejos médicos y por poner de moda la ingesta de zumo de apio que, según él, cuenta con múltiples beneficios para la salud y cura de dolencias. En sus platos no se incluyen productos animales o gluten.


Estoy llegando a la conclusión de que cada cual sabe su propia verdad y lo que le sienta bien. Cada un@ es experto de su propio cuerpo. Lo que sí estoy segura es que, en el tema de la alimentación, no hay una verdad absoluta. Me digo a mí misma que yo soy mi propia investigadora, siempre probando cosas nuevas, cosas que me hagan sentido. Lo que sí está claro y tod@s los nutricionistas comparten es que hay que evitar tomar ultraprocesados, bebidas azucaradas y alcohol; añadir a nuestra dieta más hortalizas y disminuir el consumo de productos animales y, sobre todo, de la carne roja, los embutidos y fiambres.


Katita defiende que los productos animales sean de pastoreo, no industriales. Creo que, por esa línea, hay más gente de acuerdo; muchas personas dejaron de comer carne por el proceso industrial que éste conlleva y el trato que sufre el animal. Igualmente, el proceso del monocultivo está dando mucho de qué hablar. Somos los humanos con nuestros procesos, sistemas y desarrollo de riqueza los que acabamos con la verdadera riqueza.


Me he propuesto ahora seguir la dieta que propone Katita; comer más grasas, menos cantidad, como el amante de los jamones Joselito. No quiere decir esto que haya que comer carne todos los días, para nada, una o dos veces a la semana está bien, combinar con pescado, marisco. Incluir más hojas verdes cocinadas, productos fermentados -para mejorar la flora intestinal-, quesos y leche entera de calidad. Menos hidratos de carbono y apostar por el producto local. Ya os contaré cómo me va.