Día 8, 22 de marzo

Actualizado: ene 12

¡Qué risas hoy! Desde luego, tiene que llegar una crisis de estas dimensiones para ver ciertas cosas. Myriam, la novia de mi hermano, ha enviado a Celia unos vídeos de Alejandro haciendo ejercicio en casa. Ahora, es lo máximo; gente que no ha hecho una sentadilla en su vida aguantan rutinas de media hora -aclaro que no es el caso de mi hermano-. Me alegro; no vería manera de pasar tantas horas encerrada en casa con la familia. Lo más llamativo del vídeo, es que lo hacía en un minúsculo espacio, en ropa interior y mientras su novia se reía y lo grababa con el móvil. Al momento, le he preguntado que si lo necesitaba, le pedíamos unos leggins deportivos por internet, pero me ha dicho que tiene, no quiere ensuciar ropa, menos trabajo. En fin.


Mi hermano cuando era más joven siempre fue muy deportista; jugaba al fútbol y le gustaba mucho. Nosotros le seguíamos por todos los pueblos de Huelva los fines de semana, el día de partido. Toda la familia a animar. Buenos momentos con mucha libertad de movimiento. Ya se van echando de menos.


Alejandro se hizo un profundo corte en el pie con una pulpera mientras saltaba de barco en barco -un juego muy común cuando éramos pequeños en el pueblo que veraneábamos, Punta Umbría, a la orilla de la ría-. Lo tuvieron que operar de urgencia ya que se había roto todo; el hueso, los tendones del pie, el músculo. La movilidad nunca volvió a ser la misma, aunque siempre siguió jugando al fútbol a otro nivel.

Mis hermanos navegando por Punta Umbría antes de la pandemia.

Hoy he reparado en la importancia que tiene fijar la mirada en un punto durante la práctica de yoga, que intento que sea diaria. He conocido la palabra en sánscrito drishtis, que hace referencia al punto de atención que debemos tener durante la realización de un asana -o postura corporal-. He descubierto que cada postura tiene un foco de atención diferente con el objetivo de ayudar a desarrollar nuestra conciencia; cuando fijamos la mirada, la fortalecemos, aumentamos nuestra concentración y con ello aprendemos a controlar nuestra mente. Los momentos de ejercicio, de yoga, de meditación, son cruciales en mi día a día, me ofrecen un respiro a toda esta locura real.


Con mi abuela y mi hermana hemos intentado por primera vez realizar una compra online en la página web del Hipercor, fue una recomendación de mi hermano. Mi abuela siempre va al Hipercor; nunca halló en Huelva nada que la motivase más, tampoco hay muchas opciones. Además, el Hipercor te permite pagar con su propia tarjeta un mes más tarde de cuando realizas la compra, todo un alivio para los compradores compulsivos. Como no tenemos vehículo y ya no podemos salir a comprar juntas mi hermana y yo, lo más cómodo realmente era esta opción, así que hemos estado más de una hora, sección por sección, buscando todos los productos y marcas que ella está acostumbrada a comprar. Nuestra sorpresa ha sido que, cuando teníamos el carrito virtual listo para pagar, hemos descubierto que tardan más de una semana en traer la compra a casa y no era algo viable, así que hemos decidido que mañana yo iré a un súper y mi hermana a otro, así nos repartimos las responsabilidades y no nos saltamos ninguna norma. Aún así, mi hermano sigue pensando que Celia, la abu y yo no actuamos correctamente con respecto a lo que para él es un buen comportamiento en estos momentos. Dice que salimos mucho y más de lo necesario, que la cosa va a empeorar y que tenemos que estar en casa. Yo le he mandado un audio porque me sentí ofendida ya que pienso que no es lo mismo ir a comprar con tu coche y coger todo lo que necesitas que ir a pie y volver a pie con las bolsas. Pero luego lo he borrado, no quería entrar en eso y menos en las maneras en las que había mandado el audio. Es mejor mantener la calma y no dejar que nuestros egos nos jueguen malas pasadas.


Alejandro también me ha mandado hoy un vídeo de Nayib Bukele, el presidente de El Salvador, que se está haciendo viral por las redes sociales y los medios por ser el primer país que cerró sus fronteras, por tener tan solo un contagiado y por las medidas radicales que está tomando con respecto a sus ciudadanos. Se muestra como el ejemplo que todos quisieran que siguieran sus presidentes. Porque leo que en Europa, la región más perjudicada por el coronavirus, se ha hecho mal. Muy mal. Sobre todo, hablan de España.


Bukele ha anunciado que en El Salvador se han suspendido el pago de la cuota de energía eléctrica y el de agua por tres meses, lo mismo con la cuota de teléfono e internet y los pagos de créditos de las casas comerciales. También han congelado el cobro de los créditos hipotecarios, entre otros, y se ha suspendido el pago de los alquileres. Lo que propone el presidente salvadoreño es diluir los pagos de esos tres meses en lo que resta del contrato sea del tipo que sea. Además, ha destacado que el Gobierno tomará medidas contra aquellos empresarios o personas que se quieran aprovechar de la crisis sanitaria de cualquier modo, así los empresarios suban los precios de sus productos o se tome un centavo donado a combatir la pandemia.


La verdad es que abruma ver cómo se está suspendiendo todo. El otro día, mi compañía de teléfono me regaló 15GB de datos, ¿quién lo iba a decir? Normalmente sucede todo lo contrario, no te regalan ni las gracias. Jamás pensé que iban a permitir -ellos, los que dominan el mundo- que suspendieran lo que los sustenta; el trabajo, las hipotecas, los créditos. Supongo que porque no queda más remedio. Y va a más. Ellos mismos se sienten amenazados por este virus imparable.


Pedro Sánchez ha anunciado este domingo que su intención es prolongar el estado de alarma por 15 días más, como mínimo, hasta el próximo 11 de abril, lo que hace que tengamos que permanecer en casa y con unas normas cada vez más estrictas para salir. Aún no es oficial porque necesita la aprobación del Congreso. Las noticias también han informado que sólo hoy se han detenido a 64 personas y se han puesto más de 3.000 multas en toda España a gente que no está siguiendo el orden establecido. Ya hay más de 1.700 muertos y quién sabe cuántos contagiados, las cifras oficiales son muy diferentes a las reales aquí en España puesto que no se están haciendo pruebas a la mayoría de las personas. Han dicho que en Madrid sólo la Covid-19 está mostrando un 10 por ciento de mortalidad. Aún así, no desisto a ver lo bueno de todo esto; me ha asombrado conocer a través de las imágenes de la tele cómo los delfines volvían a pasear por los canales de Venecia. Al no haber turistas, han vuelto. También, pavos reales y ciervos cruzan las calles de España; han sido atraídos por la paz y tranquilidad de estos días. Todos -ellos y nosotros- estamos experimentando algo totalmente nuevo.


He acabado la jornada con una clase de bodycombat para soltar adrenalina y otra de yoga para tomar conciencia y no perder el foco y la concentración. Veo en el grupo de 'Los Pérez', mi familia por parte paterna, como se dan ánimos los unos a los otros. Yo realmente confío en la vida y en lo que está sucediendo. No temo nada.

DETRIBU

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