Día 7, 21 de marzo

Hoy hace siete días que se decretó el Estado de Alarma en España por la Covid-19. Gracias a Dios -o al Universo- Tobi ha amanecido mucho más animado. Estaba exhausta; me he despertado a las 9 am de la mañana, una hora y media más tarde de lo habitual. Siempre me despierto sin alarma, y para mi sorpresa, me había quedado dormida encima del libro. Creo que no alcancé a leer ni una frase más de 'Una nueva tierra’, de Eckhart Tolle. Al final, va a ser verdad que esto del confinamiento es más cansado que la otra vida que llevábamos, porque ésta parece un paréntesis, aunque yo, intento vivirla al máximo, sea lo que sea y signifique lo que signifique. Aceptando.


La otra buena noticia, sobre todo para mi abuela, es que CaixaBank ha adelantado las pensiones y ha cobrado hoy, dinero fresco para la casa, a ella le encanta, y yo he tenido que ir con lluvia y todo al banco. Luego, me he pasado por el supermercado a comprar queso, pan rallado, ciruelas y quinoa. Hoy no había demasiada gente. Todo un alivio. Pero el dolor de garganta persiste, y siempre tienes eso de ¿y si...?


Decía que Tobi había recuperado su energía, además no se había hecho pipi dentro de la casa, un logro porque lleva varios días malito y no para de vomitar por todos lados, busca el peor rincón de la casa, el más difícil de limpiar y allí va y vomita. Creía que hoy, que le había preparado un arroz hervido blanco estaría mejor, pero volvió a devolver, esta vez en la cocina. Hemos hablado con el veterinario y dice que es normal, que el antibiótico le puede estar provocando malestar estomacal y se lo ha cambiado pero, como es sábado y no hemos podido conseguir la receta física en el veterinario, la farmacéutica, a más de un metro de distancia con su mascarilla y sus guantes, le ha dicho a mi hermana que no podía vendérsela. Celia se ha indignado mucho e incluso la farmacéutica le ha subrayado que aunque fuera para su hijo y no para un perro, no se lo vendería. Me ha llamado para contármelo. Creo que mañana le daremos más arroz blanco y un protector de estómago, espero que le sirva hasta el lunes que podamos volver a ir a la farmacia. A lo mejor, vamos a otra, no sé si mi hermana querrá seguir comprando en ésta.

Llueve más de lo habitual y apetece estar en casa, con la estufa y la mesa de camilla, muy típico de Andalucía, mi tierra, en invierno, otoño, primavera y siempre que haga frío, es el mejor invento de todos. Lo malo, es que sacar a Tobi es difícil con este tiempo, le tiene una manía especial al agua, la detesta, y aunque no llueva y esté el suelo mojado, él ya se siente reacio a salir a la calle. Imagina que esta mañana lo hemos bañado. Necesitaba que lo limpiásemos urgentemente, teníamos cita con el peluquero canino el pasado martes, pero con la cuarentena, se ha cancelado la cita y la sangre seca se acumulaba alrededor de la herida y cerca del ojo. Hoy la pelea con él ha sido en la ducha, lo digo porque hasta que no le compramos ayer el bozal, no pude respirar tranquila; ni mis meditaciones y relajaciones después de la clase de yoga conseguían apaciguarme, era imposible echarle el suero o ponerle la crema, no se dejaba bajo ningún concepto. Pero el bozal es algo mágico, porque no sólo nos quita el miedo a nosotras de que nos pueda morder, sino que una vez lo tiene puesto, el perro ni se inmuta, súper calmado.


Estoy aprovechando mi tiempo para escribir. Escribo cómo yo y mi familia estamos viviendo este momento histórico por el que está pasando todo el planeta.


Más que nunca, la gran mayoría de la población está conectada al móvil, lo ha confirmado el presidente de España en su comparecencia éste sábado, donde ha dicho que hemos llegado al 80 por ciento de tráfico de datos, un número al parecer muy significativo. Justo antes, mi hermana me comentó que había pasado de su consumo de 45 minutos -modo examen- a cinco horas al día. Nada del otro mundo visto lo visto. Aún así, esta tarde hemos sacado tiempo de nuestra rutina internauta y hemos puesto la película 'Contagio', que me recomendó mi amiga Concha ayer mientras hacíamos una vídeo-llamada de seis personas con la app 'House Party'. Al parecer, esta película la está viendo ahora muchísima gente y no me extraña; cuenta la historia de un virus que surge en Hong Kong y se propaga por todo el mundo en muy poco tiempo, igual que el coronavirus. En realidad, hay muchas similitudes, como por ejemplo el número reproductivo básico (r0) del virus, que muestra el promedio de nuevos infectados por cada contagiado. Al coronavirus le han dado un valor de 2 , igual que al de la peli, con unos síntomas muy parecidos; tos, dolor de garganta, fiebre y también se originó en China. Concretamente, en ‘Contagio’ -aquí voy a hacer spoiler- la difusión del virus comienza cuando una estadounidense, en viaje de negocios en Hong Kong, le da un apretón de manos a un chef que había estado manipulando a un cerdo que previamente había comido un trozo de plátano mordisqueado por un murciélago infectado. Lo que más me ha gustado de la peli es cómo describe la facilidad con la que se propaga el virus por todo el mundo, muy sigilosamente, como un ninja, a lo callado hace mucho daño, de ahí que los gobiernos no paren de subrayar la importancia de seguir aplicando las medidas de seguridad radicalmente. Y lo bueno, es que la gran mayoría de la gente lo está haciendo, es excelente, pero algunos otros todavía piensan que esto es demasiado, a dónde vamos a llegar. El nivel de mortalidad del virus de la película parecía mucho mayor que el del coronavirus, era de un 20 por ciento, es decir, una de cada cinco personas moría. He buscado información por internet y he visto que en Italia el porcentaje de mortalidad a día de hoy ya ha llegado al seis por ciento, la mayoría, personas que rondan los 80 años.

En este día, también he hablado con mi amiga Patri. Está en Madrid pero es del País Vasco, de San Sebastián, al norte de España. La conocí en el colegio mayor Santa Clara, en Pamplona, cuando estudiaba Filosofía y Periodismo en la Universidad de Navarra. Ella hacía Derecho y desde entonces somos amigas. Aunque mucho tiempo en la distancia, nunca hemos perdido el contacto y seguimos compartiendo cosas, ahora, nuestro amor por el autoconocimiento, el desarrollo personal, acabamos madurando hasta alcanzar un pensamiento consciente que nos hace ver las cosas desde una misma perspectiva. Conversando con ella, me he dado cuenta que el sentimiento que más prevalece día tras día entre las personas es la incertidumbre, el no saber qué va a pasar, que tiene mucho que ver con nuestro ego y su deseo de controlar un futuro que nunca existirá y nunca existió, lo que existe es este momento. Y yo me he propuesto disfrutar de esta cuarentena lo que pueda, aunque entiendo que ahí fuera hay mucha gente que tiene que enfrentar realidades menos afables que la mía. Olvidarnos del futuro por unos momentos y simplemente relajarnos lo que podamos en casa, sé que es complicado. Yo estoy deseando que Tobi se ponga bueno, que se acaben las peleas matutinas y diurnas por curarlo. Hay mucha incertidumbre de qué va a pasar mañana, a nivel económico, laboral, familiar, pero lo que suponemos de mañana puede que no exista, o puede que sí, pero cuando llegue, lo afrontaremos. Hoy prefiero quedarme escribiendo cómo hemos concluido esta jornada; en la tele, muchos médicos y enfermeras desesperados porque no hay suficiente recursos para tratar a los enfermos y están teniendo que elegir a quién dan tratamiento y a quién no. Para los familiares de las personas contagiadas supongo que esto es muy desalentador, ver que no puedes hacer nada por ellos, que simplemente los tienes que dejar ir.


En mi salón, mi hermana y yo hemos hecho una rutina de alta intensidad con uno de los entrenadores de mi gimnasio en Huelva. Está genial que tantos entrenadores de todo el mundo se unan para ofrecer sesiones en vivo por las redes sociales. Me siento muy agradecida por este gesto. Me alegro también de que mi hermana se una y comience con el hábito del ejercicio físico que tanto me ha ayudado a mí. Poco a poco, irá mejorando, como todos, nadie nace sabiendo.


Mi abuela, que según dice su canal favorito es Telecinco por la predicción que hacen del tiempo, se lo ha vuelto a perder, pero parece que volverá a llover.