Día 23, 6 de abril

“Volverán las oscuras golondrinas, en tu balcón sus nidos a colgar, y otra vez con el ala a sus cristales jugando llamarán”. He recordado este poema de Gustavo Adolfo Bécquer. Las golondrinas han vuelto. Y llaman a la memoria imágenes de mi juventud, paseando por las calles de Huelva, con los amigos. Tardes frescas que indican la llegada de la primavera. Tardes de inconsciencia pero a las que le guardo un gran cariño. Las golondrinas hacen nidos en las cajas de las persianas de mi casa. Y escucho su piar.


No he tenido mayores noticias sobre la posibilidad de trabajar recogiendo fresas o arándanos. Juan, el amigo de mi hermano, no pudo hablar con los encargados del asunto, espero saber algo mañana. La gran noticia es que hoy le hemos quitado el collar isabelino a Tobi, parecía que nunca llegaría éste día.

El número de muertos ha vuelto a descender, parece que España ya le ha dado la vuelta a la curva, lo peor ha pasado o eso dicen. El número de curados ya supera los 40.000 y los fallecidos en las últimas 24 horas han sido 637, la cifra más baja desde el pasado 24 de marzo. Los expertos de Sanidad dicen que nos encontramos en la meseta de la pandemia, cada día hay menos contagios y menos muertes. Las noticias comienzan a ser cada vez más positivas. El objetivo ahora es llegar al momento en el que se encuentra Italia, a la ralentización, creo que lo vamos a lograr antes que ellos dados los datos. De cualquier forma, desde hace 10 días, España sigue siendo el país de Europa con más casos nuevos por día, por encima incluso de Italia. Celia se ha llevado todo el día en la cocina, después de haber ido al supermercado, ya no hay tanta gente. Se había puesto de objetivo preparar unos auténticos cinnamon rolls “rollos de canela” con su frosty y todo. La verdad, que han salido muy ricos, a costa de todo un día de trabajo, eso sí.

He recibo una contestación de los organizadores del concierto de Maluma en la que explican que el concierto no ha sido cancelado, sino pospuesto. En caso de que se cancele sí harían una devolución íntegra del importe. Ya me da igual, que hagan lo que quieran. Veremos qué pasa.


Al final de la tarde, me cuenta mi madre mientras hablaba con mi hermana por vídeo-llamada, que 20.000 pakistaníes que están viviendo en Emiratos Árabes quieren volverse a sus casas. Parece que cuando el miedo azota, el hogar es el mejor refugio. Y esas personas, que la mayoría supongo que no pueden trabajar ni mandar dinero a sus casas, principal razón por la que se encuentran viviendo en ese país, no tienen nada que hacer allí. Están haciendo cola, digámoslo así, para intentar ser uno de los afortunados que encuentra sitio en uno de los aviones de Emirates que vuela a Pakistán para retornar a residentes que quieren regresar a sus hogares. Aquellos que se encuentran en peores condiciones están recibiendo asistencia por parte del Gobierno y la Embajada de Pakistán, que distribuye comida y lo necesario.