Día 2, 16 de marzo

Actualizado: 19 de nov de 2020

Mi abuela está histérica. No sé si el hecho de no poder salir e ir a comprar al Hipercor le está afectando pero nos habla con mucha agresividad a mi hermana y a mí.


Esta mañana he estado hablando con mi prima Mari Carmen. Me ha ayudado a corregir el contrato de arrendamiento que había redactado para las personas que tienen ocupada con sus caballos nuestra finca de Niebla. Pensé en ella porque cuenta con varias propiedades en alquiler y además, aunque no ejerza, estudió Derecho.

Una de mis amigas, que no vive en Huelva, ha escrito un comentario en el grupo de Whatsapp diciendo que tiene miedo de coger el coronavirus. Está trabajando en atención social y podría entrar en contacto con gente infectada. "Que sí o sí lo coge", dice. Yo creo que hacer ese tipo de afirmaciones es proyectarlas en el plano físico, si tiene que pasar, pasará.


En Emiratos, todo marcha más o menos. Atif está un poco nervioso porque ve que no se cierran contratos y ha decidido retomar el tema del directorio que yo comencé en su día. Todo surgió porque hace unos meses salió una especie de competidor a EL CORREO, unas páginas amarillas en español sobre profesionales en Emiratos Árabes y Atif quiere que nosotros contemos con el nuestro propio. Le estoy ayudando en lo que puedo con eso. La persona que creó las páginas amarillas es un señor que se había dedicado a los medios de comunicación en España y que quiso trabajar con nosotros en algún momento. Al final, mi padre y yo decidimos que no lo contrataríamos después de llamar a diferentes periódicos donde había trabajado y nos dieran muy malas referencias sobre él, incluso hablaron de negligencia. La verdad, es que después de lo que habíamos pasado no quisimos arriesgarnos. A día de hoy, no le guardo ningún rencor, es más, le deseo que le vaya lo mejor posible y así se lo hice saber en un mensaje. En cambio, Atif cree que se aprovecha de nuestro trabajo y se lo toma de manera personal. De cualquier forma, EL CORREO va viento en popa. Tiene más visitas que nunca y la gente no para de leer el contenido, así que, para lo que les espera a las empresas después de esto, que no sé que será, no está nada mal. El negocio de la familia sigue para adelante, como siempre ha sido, en las duras y en las maduras.

Nuestra vecina Portugal ha decidido cerrar sus fronteras por tierra y por aire hasta Semana Santa por lo pronto, no quiere correr mayor riesgo. España también ha informado que cierra sus fronteras terrestres. A partir de ahora, sólo se permitirá la entrada en territorio español a residentes del país, aunque seguirá permitido el acceso al transporte de mercancías, supongo que para que lleguen alimentos. Hay que frenar el virus y, si no lo hacemos, seguiremos el mismo destino que Italia o incluso peor, ya son casi los 10.000 positivos por coronavirus en nuestro país y más de 300 los fallecidos. Aún así, lo que ronda en mi cabeza es otro asunto; hemos descubierto que nuestro queridísimo Tobi no nos deja acariciarle la cabeza. Tenía como una herida y lo hemos llevado al veterinario. Le han puesto una inyección y nos han dado antibióticos para que tome. Al parecer, la tenía infectada. No sabemos cómo le ha podido suceder; con su hermoso pelo largo y blanco, era imposible ver qué había debajo. La cosa es que la herida cada vez sangra más y él no para de rascarse, no le han puesto collarín. Alejandro dice que estemos pendientes, pero por la noche es imposible, y Tobi no nos deja tocarle su cabecita. No puedo negar que estoy preocupada por él. Además, el veterinario nos dijo que le fuéramos curando con suero, pero es imposible hacerlo sin que nos llevemos un buen mordisco.


Por la noche, llegó el reloj de Samuel, menos mal. Pensamos que por el estado de alarma no lo iban a traer. Él quiere que lo cargue y vea si funciona y así lo he hecho. Lo he dejado cargando en el ordenador pero, la verdad ,es que el reloj no hace nada. He buscado un tutorial en YouTube y parece que debemos descargar una aplicación para el ordenador. Mañana me dedicaré a ello. Hoy estoy cansada y con el tema de Tobi me he agotado más mentalmente. Mi amiga Cristina, que es médico y también tiene varios perros, me ha comentado que uno de los suyos fue mordido y también tuvo una herida infectada. Me comentó que fue horrible, que tuvo que estar curándolo todos los días hasta que terminara de salir la pus y que había que estar pendiente. Su perro, al parecer, se dejaba curar, no como Tobi. Cristina es médico y trabaja en Madrid, pero no tiene el coronavirus.