Día 17, 31 de marzo

He soñado con Sami, un amigo emiratí de origen iraní que conocí los últimos años en EAU. Es un amante de la naturaleza, del senderismo, de las plantas y las flores. Al igual que a mi madre, le fascinan los fósiles. En el último trek que hicimos antes de que me volviera a España, cogimos muchos fósiles. Mamá estuvo encantada. Se veía perfectamente cómo la tierra había atrapado a las conchas marinas. Hasta caracolas encontramos. Más tarde, durante mi desayuno, he visto por Instagram que ha compartido una fotos muy bonitas. Una de ellas mostraba tres rodajas de tomate de su huerto. Le he comentado y hemos estado hablando por mensaje un rato. Dice que las noticias que le llegan sobre la situación en España son horribles. Le he informado que en la ciudad en la que vivo apenas hay casos y que estamos bien, la casa es grande y tenemos espacio para movernos y tener algo de intimidad, pero que también me encantaría contar con mi propio huerto. Dice que es muy sencillo, sólo necesito espacio, plantar y regarlas cada dos días. Se alegra de que estemos bien y me pide que me cuide. A Sami se le murió el padre hace unos meses de cáncer de pulmón, yo ya no estaba en Emiratos.

Fósiles recogidos de Jebel Jais, la montaña más alta de Emiratos Árabes Unidos.
Fósiles recogidos de Jebel Jais, la montaña más alta de Emiratos Árabes Unidos.

Celia me cuenta que el abuelo de una amiga está malo con neumonía, que lo han ingresado. Todos los días le dicen que mañana le harán el test, pero nunca se lo hacen. Lo más seguro es que padezca la enfermedad, tiene todos los síntomas.


En Emiratos Árabes Unidos tenemos otro caso más o menos cercano. A mi madre le afecta todo mucho; ayer escribió a la dirección de email de contacto del periódico una mujer colombiana que contaba que hacía varios días que no sabía nada de su marido, lo último, que entró inconsciente en el hospital, pero no se había podido comunicar con el centro porque no sabía inglés. Pedía ayuda. Mamá se puso en contacto con ella y descubrió que su marido era un conocido nuestro al que ayudamos cuando llegó a Emiratos Árabes hace años. Me acuerdo que quedamos con él y un amigo suyo y no tenían ni idea de en qué parte del mundo estaban. Habían sido contratados por una empresa del Gobierno emiratí por sus conocimientos técnicos sobre unos helicópteros especiales que se usaban por allí por Colombia para luchar contra la Guerrilla y que también tenían en Dubai. Fuimos juntos al evento del Arepazo, el Día Mundial de la Arepa, que celebran los venezolanos por todo el mundo. Recuerdo que de vez en cuando recibía algún mensaje suyo por whatsapp. Ahora estaba enfermo. Acababa de llegar de vacaciones e hizo escala en Madrid en su camino de Bogotá a Dubai. Empezó a tener fiebre y fue empeorando, hasta que se lo llevaron al hospital. Mi madre ha pedido ayuda entre los lectores para ver si alguien conoce o tiene algo de información a lo que una ginecóloga ha respondido que trabaja en el mismo hospital y que va a intentar informarse de la situación del paciente. La solidaridad aflora en los momentos de crisis. Las crisis representan el momento para conocer lo mejor de la humanidad.

Me ha escrito la madre de Samuel, para ver cómo estamos por España. Las noticias que llegan desde esta parte del mundo a otros rincones deben ser muy malas para que todo el mundo esté preguntando. Es la sensación que percibo. Le he contado lo mismo.


En El Salvador se encuentran todos en la finca de los padres de Samuel, sus hermanos se han mudado allí con los hijos, tienen mucho espacio para caminar y que los niños disfruten en la naturaleza verde y frondosa que caracteriza aquel país. Mientras, Samuel sigue por Emiratos, confinado en ese campo que conoce tan bien, ya son más de siete años. Se dedican a sus cosas, no me cuenta mucho. Esta semana está trabajando de tarde. A veces, por la noche, pienso si lo echo de menos, si me gustaría que estuviera durmiendo conmigo y no siento nada. No sé si es por la lejanía, por todo el tiempo que llevamos sin vernos. Hay días que ni me acuerdo de él, hasta que me escribe por el teléfono. No nos podemos ver, sus teléfonos móviles no cuentan con cámara, fue una decisión que tomaron los jefes del campo años atrás. Ni una foto nueva, sólo las que ya tengo. ¿Qué futuro me espera con él? No lo sé y la verdad, decidí un par de meses atrás que iba a vivir al día y aceptando lo que fuera viniendo, no me iba a agobiar. Y llegó el coronavirus. El hecho que demuestra que no se puede planear nada en esta vida, que todo está en manos de un algo más allá, fuera de nuestra alcance, poder y control. ¿Quiero que vuelva todo a la normalidad? En lo más profundo de mi ser sé que no. La normalidad significa para mí un mundo reacio a todo lo que creo y espero que cambie, ya está más que demostrado que el sistema que seguimos no ayuda al despertar, al bienestar de las personas, a la felicidad; en España más del 50 por ciento de los empleados se encuentra insatisfecho con su vida. Debe nacer algo nuevo, eso es lo que espero y para eso escribo. No quiero esperar sentada, quiero contribuir. Pase lo que pase, sé que todo irá bien. Pero lo que yo piense o sienta no quita lo que está pasando ahí fuera, una guerra que no sé cómo denominar.


Pablo Iglesias, el vicepresiente de España por Unidas Podemos, ha llamado a la inseguridad con un tweet que ha realizado: “Toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general (Artículo 128 de la Constitución)”. ¿Podría ser que el Gobierno se atreviese a usar el poder que le otorga el estado de alarma para sobrepasar límites a nivel empresarial? ¿Es este el momento para hacer tal declaración? Estás son las preguntas que se están haciendo ahora las empresas, la banca y las energéticas, y la oposición. Ha habido críticas que aseguran que tal declaración “es muy grave” e incluso señalan como “intervención” el hecho de que las empresas por ley no puedan despedir en estos momentos a ninguno de sus empleados. En el artículo que leo describen una situación que ya he visto en trabajadores cercanos a mí; “mi empresa no va a despedir a nadie, está en la obligación de mantener a sus trabajadores”. Les da seguridad. Pero, ¿qué va a pasar cuando esas empresas quiebren y tengan que cerrar por falta de inversión? ¿Creerá Pablo Iglesias que la crisis sanitaria le traerá el sistema económico que anhela y propaga?


Y hablando de economía, el Gobierno ha lanzado nuevas medidas como el apoyo con microcréditos al alquiler a familias vulnerables que cobran menos de 1.600 euros. También se ha anunciado la suspensión de desahucios, prórroga de alquileres y moratoria de hipotecas. Se ha aprobado la moratoria del pago de las cotizaciones a la Seguridad Social durante seis meses de los autónomos y empresas, algo que tanto se había pedido por los medios. Se ha puesto en marcha un subsidio excepcional para los trabajadores temporales a los que le venza el contrato durante el estado de alarma y por ello no tengan derecho a cobrar el paro. Igualmente, se han dispuesto alojamientos turísticos para víctimas de violencia de machista en el caso de que no haya hueco en las casas de acogida dispuestas para. Igualmente, estará prohibido el corte de los suministros de agua y luz mientras esté en vigor el estado de alarma. Unas medidas que intentan suavizar el impacto negativo que está generando la crisis sanitaria.