Día 16, 30 de marzo

Actualizado: mar 30

Mi madre dice que ahora el número de contagios está subiendo mucho en Emiratos Árabes y eso que allí llegó antes el virus que a Europa, o eso dicen. Hay más de 500 nuevos casos y alrededor de cinco muertos.


Esta tarde he tenido la oportunidad de hablar por video-llamada con Almudena, una amiga española que conocí en Emiratos Árabes Unidos. A ella le pilló todo esta crisis aquí en España. Había venido unas semanas para acompañar a su hermana mayor mientras daba a luz a su primera sobrina, que nació un par de días antes del comienzo del confinamiento. Tenía previsto también ir a Málaga con unas amigas de despedida de soltera pero todo empezó a cancelarse. Ahora se encuentra en Toledo, en su piso, junto a sus padres. No está pudiendo ir a ver a su sobrina, quien vive en Madrid, por las restricciones entre provincias y comunidades.

Almudena trabaja para el grupo hotelero Hilton que, en estos momentos, en Oriente Medio, ha tenido que cerrar el 98 por ciento de sus hoteles. Sólo permanecen abiertos dos resorts que se encuentran, casualmente, en Ras Al Khaimah, el emirato donde vivimos. El motivo por el que permanecen abiertos es que ofrecen viviendas de larga estancia. Me cuenta Almudena que el director ejecutivo de Hilton ha anunciado que no cobrará su salario en todo lo que queda del año e igualmente otros ejecutivos. No se va a producir por ahora ningún despido en la compañía a causa del virus, pero sí se han tomado medidas de otro tipo como reducción de las jornadas laborales, salarios al 50 por ciento y muchos trabajadores de vacaciones. Es inevitable. Nadie puede juzgar a las empresas, si no hay ingresos, ¿cómo pueden seguir funcionando? Existe la posibilidad de reinventarse pero en ciertos sectores, ni eso. Almudena y yo estábamos de acuerdo de que son las circunstancias y hay que aceptarlas y aprovecharlas para crecer. Nos hemos aconsejado algunos cursos gratuitos que hay en línea y hemos quedado en volver a llamarnos pronto.


Mi madre no quiere hablar conmigo. Cuando he llegado del Mercadona estaba gritando como una fiera por Botim y me reprochaba que hubiera salido de casa y pusiera en peligro la vida de mi abuela y de mi hermana. Estaba muy histérica. Dice que no quiere volver a hablar conmigo. Yo no le había contado nada de que iba a salir, pero se ve que Celia, en mi ausencia, le debió comentar que había salido a la compra y enfureció.


Para mi suerte, hoy no había casi cola en el Mercadona, ni para entrar ni para pagar y había de todos los productos. La situación de cuarentena se está normalizando y además hoy se unen al encierro todas aquellas personas de trabajos no esenciales. Parece que Sergio, el jardinero de la urbanización, sí es esencial, lo he visto mientras sacaba a Tobi.

En Colombia, también hay encierro hasta el 14 de abril por lo pronto. Mi padre, aunque se encuentra muy bien por allí, creo que está viendo con el Consulado de España qué posibilidades hay de volver, sobre todo, por mi madre. Me comenta que por aquellas tierras hay mucho miedo, aunque no me ha dado esa impresión cuando he visto un vídeo de Maluma en Medellín bailando en su jardín y bañándose en la piscina, ¡qué chimba! Como dice su canción.


Cuenta mi padre que el otro día, mientras hablaba con Sara, sintió que estaba muy enfocada en el futuro, que no vivía el presente. Su mente divagaba entre si tendrán para comer en el futuro, si le pagarán en su trabajo, si se van a enfermar y, ante todo eso, prefieren guardar comida y no moverse de casa que exponerse. Igual, Gabriel; dice que están mayores, que le puede afectar el coronavirus. Existe miedo, mucho miedo. No debemos juzgar, como he dicho antes, las circunstancias son las que son, y así debe ser.


Me he visto una charla de Eckhart Tolle muy al hilo de este asunto. Aunque Tolle no suele hablar de religión en su filosofía, en este caso, menciona una parábola de Jesucristo del Nuevo Testamento que busca hacer consciencia de la diferencia que existe entre aplicar en tu vida un mensaje y simplemente tener conocimiento de él. La parábola (Mateo 7:24-27) dice así:

“A cualquiera, pues, que me oye estas palabras y las pone en práctica, lo compararé a un hombre prudente que edificó su casa sobre la roca. Descendió la lluvia, vinieron ríos, soplaron vientos y golpearon contra aquella casa; pero no cayó, porque estaba cimentada sobre la roca. Pero a cualquiera que me oye estas palabras y no las practica, lo compararé a un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena. Descendió la lluvia, vinieron ríos, soplaron vientos y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina”.


El mensaje que yo recibo tras escuchar o leer este texto es que de nada vale coger una idea que nos gusta como suena, que nos gusta difundir, sin ponerla en práctica. Puedo creer en la aceptación, en vivir el momento presente, en la conexión con lo natural, en la vida, pero si no interiorizo esa creencia, de nada me sirve. Cuando lleguen tempestades y adversidades como el coronavirus, mi casa, que son esas creencias, que soy yo, se va a tambalear por el miedo o incluso va a ser destruida; sus cimientos eran arena, no roca. Y de esto habla Tolle con mucha razón; no podemos tener miedo, el miedo nos hace vulnerables, en cambio, la fuerza, la fe en la vida, nos hace sanos y resistentes. Entonces ¿qué necesitamos para resistir al virus? Fuerza, templanza, serenidad. Otras palabras que he anotado de su charla han sido:


“La adversidad es una oportunidad maravillosa porque te obliga a profundizar, a despertar la dimensión más profunda de quien eres y ¿por qué te obliga? Porque la vida se vuelve casi insoportable cuando vives solo en la superficie, en tu mente conceptual y ves las noticias y todos están llenos de miedo. Los humanos no despiertan cuando están en su zona de confort”.

Mi abuela lleva toda la mañana preparando lentejas. En el súper le he podido comprar chorizo, panceta y zanahorias que necesitaba. Ha comenzado a llover y ha habido un descenso de las temperaturas, parece que hasta final de semana. En algunos ciudades del norte de España han pronosticado hasta menos cero grados. Ya se ha anunciado con casi total seguridad que la Expo 2020 de Dubai, ese evento universal que lleva preparando Emiratos Árabes Unidos desde hace cinco años con tanto entusiasmo, se va a cancelar. Ha sido un golpe duro para todos, pero creo que al Gobierno de EAU le ha tenido que doler y mucho tomar esa decisión, no queda otra. Las Olimpiadas de Japón también se han pospuesto y la Eurocopa, que tocaba este verano. Esta tarde he comenzado un nuevo entrenamiento que se llama 'Strong by Zumba' de 30 minutos y me ha gustado mucho. Los últimos días no estoy llegando más allá de la hora de ejercicio diaria y no me gusta, pero no me siento muy motivada a hacer más en casa. Veré como hago para ir mejorando si esto se alarga mucho. Reino Unido, que según mi prima Ana ha comenzado a tomarse las cosas en serio, ha señalado que su país no volverá a la normalidad hasta dentro de seis meses.

DETRIBU

  • YouTube
  • Icono social LinkedIn
  • Icono social Pinterest
  • Instagram
  • Facebook icono social
  • Twitter

©2020 por DeTRIBU. Creada con Wix.com