Día 13, 27 de marzo

Actualizado: feb 25

El año 2020 va a pasar a la historia por la puerta grande, pero no en la línea que pronosticaban series y películas futuristas con coches voladores y casas totalmente inteligentes -aunque éstas se encuentren a la vuelta de la esquina-, sino más bien sigue a aquellos pronósticos de seres aterradores que quieren acabar con la humanidad. Los gritos “Juntos podemos” y “Yo me quedo en casa” lideran la lucha de este ejército humano contra el virus que se ha cobrado a día de hoy la vida de más de 30.000 personas a lo largo de 193 países. A nivel mundial, se han reportado 660.000 casos y más de la mitad de éstos se encuentran en mi continente, en Europa, aunque Rusia no se ha sumergido en esta ola de caos e incertidumbre que está arrasando países como Italia y España.



Hoy me ha llamado la atención las palabras del gobernador del Estado de Puebla, Luis Miguel Barbosa, en México, quien asegura que el coronavirus sólo afecta a los ricos y que los pobres -donde se incluye- son inmunes. Otros medios que investigaron su patrimonio se dieron cuenta que, en un país donde casi el 50 por ciento de la población vive bajo la línea de la pobreza, él precisamente no se podría considerar pobre. México debería estar atento pues ya cuenta con más de 800 casos y una decena de fallecidos y lo peor es que su vecino de arriba se ha convertido en el epicentro de la pandemia. EEUU ya cuenta con 100.000 infectados y ha superado a China. La cifra de muertos también aumentó en 231 y la guadaña de la covid-19 ha acabo con un total de 1.300 vidas. Aún así, se encuentra lejos del número de decesos en Italia, 8.215, y de España, que casi llega a los 5.000. Las noticias no hablan de otra cosa, he buscado en los medios si hay información más allá pero la verdad es que no. La existencia humana está centrada en este enemigo, por lo menos, entre las clases media y alta, entre los pobres, aún primará el instinto natural de la búsqueda por subsistir. ¿Será verdad que su concentración en sobrevivir los hace inmunes al virus? No tengo la respuesta, lo que sí sé es que en España la mayoría de la población no para de comprar comida y la pregunta en este caso es ¿estamos guardando o comiendo más? Parece que la verdad se encuentra en la segunda opción. He hablado con un par de amigas por video-llamada y ambas me han asegurado que ya han puesto un par de kilos. Yo, con lo mucho que me fustigo por lo que como, me estoy controlando y además sigo religiosamente mis rutinas de deporte. Se escuchan ecos de que el estado de alarma podría endurecerse en las próximas horas.


Según comentan, la violencia doméstica, en todas sus vertientes, ha aumentado un 40 por ciento en España. Increíble, yo me peleo con mi abuela por cómo lavar los cojines de la casa o por sus ideas políticas e incluso he tenido una discusión con mi hermana acerca de la credibilidad científica, pero no me imagino a qué tipo de violencia se está llegando en otros hogares. No me extraña, sobre todo, si se tiene en cuenta que la compra de cerveza en los supermercados ha crecido un 80 por ciento. Increíble. En unos momentos que debemos aprovechar para estar conscientes porque no sabemos lo que nos depara el futuro y tenemos que estar preparados física, mental, emocional y espiritualmente, a la gente le da por bajar su nivel de conciencia y beber no sé hasta qué punto. Mi abuela toma una copita de vino en todas las comidas y no está mal.


Las noticias subrayan los casi 9.500 contagios entre los sanitarios españoles, malísimas noticias pues la situación médica no para de acrecentarse para mal; no hay mascarillas, no hay respiradores, no hay test. Los políticos dicen que ya han hecho pedidos y que el material está por llegar, pero no hay certeza de cuándo sucederá eso. Mientras tanto, deportistas españoles como Pau Gasol o Rafa Nadal recaudan millones de euros para donarlos a esta gran crisis de la que no sabemos si saldremos vivos, por lo menos, a nivel país, económico. También la actriz Penelope Cruz y su marido Javier Bardem hacen donaciones millonarias en material sanitario, así como empresarios como Amancio Ortega, fundador de Inditex, que no dudan en aportar su grano de arena.

Mi padre ha quedado hoy para hablar con Sara por videoconferencia. Sara es coach en el centro y también me sirvió de guía los últimos meses antes de que dejara Emiratos Árabes Unidos. Sus conversaciones hicieron que fuera consciente de muchas cosas y que adquiriera herramientas como la conversación inteligente, una de las cosas más útiles que he aprendido en mi vida. Mientras escribo estas palabras, mi abuela está sentada al lado mía, no para de hablar, yo a veces hago como si tuviera una radio de fondo, fue un consejo de mi prima y de mi hermana. Nunca calla, es una verborrea permanente.

DETRIBU

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