Día 12, 26 de marzo

Actualizado: feb 17

He decidido esta mañana hacer una meditación antes de que mi abuela y mi hermana se despertaran. Antes, había dejado mi habitación lista; la ventilo, hago la cama; me lavo la cara con un jabón Neutrogena anti puntos negros; me visto, me tomo mi zumo de limón exprimido manualmente; saco a Tobi, le preparo y limpio también el lugar que tiene designado dentro de la casa para dormir. Luego, empiezo con mi curso, a hacer mis deberes. Me gusta hacerlo, escribir con mi pluma Lamy, la que le dije a Samuel que me regalara por mi último cumpleaños.


Mi hermana se pone a estudiar en la habitación contigua a mí, que perteneció en los últimos años a Sole, la madrina de mi hermano y quien vivió con nosotros como si fuera una más de la familia. Ya falleció, pero su historia, que daría para un libro, continúa con nosotros. La habitación se ha transformado en un despacho muy bonito y acogedor donde permanece la antigua cómoda de Sole. Mamá me ha escrito hoy contándome que le ha venido a la mente una imagen de la madrina, como la llamábamos, abriendo un cajón secreto en ella. Dice que lo busque, pero no he hallado nada. Sole solía guardar con mucho cuidado monedas muy viejas de pesetas -la antigua moneda de España-, tenía una colección, me fascinaba. También tenía cientos de estampitas de vírgenes y cristos, medallas. Junto a esa cómoda, pasa las horas mi hermana siguiendo clases de Óptica online con su profesor. En un momento, ha subido a vestirse, se ha puesto muy guapa y ha seguido estudiando. Más tarde, me ha dicho que iba a quedar en la urbanización con su amigo Jaime, quien también es vecino. Le he comentado que se pongan en un sitio que no sea visible para el resto de la comunidad, que ya sabemos como se las gastan y se puede volver a repetir el episodio del otro día, cuando la policía entró en moto en la 'urba' para mandar a unos niños pequeños que jugaban al baloncesto a casa. Me dijo que sí, pero a los cinco minutos de bajar ya estaba de nuevo en la puerta, de pie; dice que Jaime había encontrado una circular en su portal en la que alertaban a la comunidad de que si volvían a quedar de alguna manera en la urbanización y la policía volvía a llegar, iban a caer multas. Así que se les chafó el plan. No hay manera de socializar en tiempos del coronavirus.

Durante el confinamiento, los canales de la ciudad italiana de Venecia se volvieron virales por sus aguas cristalinas y delfines que paseaban por ellos.
Las aguas de los canales de la ciudad italiana de Venecia se volvieron cristalinas durante el confinamiento.

El día está espectacular, un gran sol radia desde el cielo sin ningún obstáculo y da vida a una humanidad en crisis. Gabriel me ha pasado un audio de su hijo Jose en el que hace una interpretación de lo que está sucediendo con respecto a la crisis por el coronavirus. De lo que he escuchado, me ha llamado la atención algo que es verdad; este virus solo afecta a los humanos, a ningún otro ser. Es un aviso, una ayuda del Universo, que nos está hablando para que sanemos la verdadera enfermedad que estamos padeciendo; la inconsciencia, la desconexión con la naturaleza y volvamos a nuestro ser, a la esencia. Nosotros estamos enfermando al planeta y, desde el más allá, nos mandan una señal para que paremos el carro y pensemos durante un momento. Es más, desde que el coronavirus ha llegado a nuestras vidas, el planeta también está sanando; las emisiones de dióxido de carbono han caído y los animales vuelven a poblar muchos lugares de la Tierra. Jose dice que la pandemia acabará cuando hayamos aprendido la lección. Espero que sea pronto. Ha sido una escucha muy reveladora, la de Jose digo. Mientras tanto, mi hermana ha decidido tomar un poco el sol en la terraza y mi abuela también se encuentra allí baldeándola. Tobi también está y para nuestra sorpresa, después de llevar un mes sin jugar con su pelota, la ha vuelto a coger. Ahora tengo claro por qué dejó de hacerlo; estaba malito desde hacía mucho tiempo y no nos dábamos cuenta. Es un campeón. Cuando me fui a Emiratos jugaba con la pelota y cuando volvimos ya no. Algo pasó, pero no sé el qué, ni cuándo. Incluso lo llevé al veterinario y le comenté lo que le pasaba, pero él tampoco supo; le mandó unos anti-inflamatorios por si era algo de la encía, pero no funcionó. Lo bueno es que está casi recuperado, aunque aún tenemos que seguir curándolo. Ahora lo llamo Milagro. Mi pequeño Tobi.


A raíz de la pregunta sobre cuándo acaba una pandemia, mi hermana me ha dicho que según ha escuchado, termina cuando el ser humano se hace inmune al virus. Mi pregunta era ¿cuándo acaba esto? Pienso que siempre que haya una persona suelta que sea portadora del virus puede de nuevo empezar a contagiar y comenzar el círculo, todavía hay mucha gente que no lo ha pasado. En fin, tengo un gran desconocimiento en este asunto. Lo que he leído en un artículo de la BBC es que uno de los factores claves para entender cómo funciona el virus y desarrollar una vacuna es la inmunidad. Al parecer, en Japón, un señor de 70 años que se había contagiado del virus, volvió a su casa y hacía vida normal después de haberse recuperado y dar negativo en la prueba. A los días, volvió a sentirse mal, con fiebre, así que fue al hospital donde descubrió para sorpresa suya y de los médicos que estaba de nuevo infectado con coronavirus. Este no fue el único caso, de acuerdo a las palabras del virólogo español Luis Enjuanes, a un 14 por ciento de los infectados le está sucediendo. ¿No se vuelven inmunes o es otro asunto? No me voy a meter más en esto porque lo dicho, no entiendo; hay diferentes tipos de inmunidad dependiendo de los virus, no se comporta igual el virus del sarampión que el de la gripe, que muta, por eso hay que vacunarse todos los años. Así que habrá que esperar hasta que los científicos dictaminen cuál es el comportamiento de este intruso y cómo acabar con él. Esperaremos, pero no por eso dejaremos de vivir. Cada día me siento más liberada de las cargas sociales, culturales. Lo que sí es cierto es que un virus se deja de propagar en el momento que la comunidad se hace inmune, al no poder expandirse, el virus se debilita y muere. Y eso es lo que sucede cuando se halla una vacuna. Pero encontrar una que funcione es complicado, se desarrolla en varias etapas y necesita tiempo.


En las noticias han informado sobre una medida extraordinaria y pionera que ha tenido que tomar el Gobierno de Francia y que pasa por usar los trenes de alta velocidad para transportar enfermos graves de coronavirus de una región a otra en la que hay menos infectados y aliviar así los territorios más problemáticos. Hoy ha salido el primer tren de Estrasburgo con 20 pacientes. Predicen que otros países podrían tomar la misma medida. En Huelva, por ejemplo, sólo hay 95 contagiados y dos fallecidos así que podría ser un buen punto para traer a pacientes, sobre todo, teniendo en cuenta cómo se encuentra Madrid y otras ciudades de la Península. En la capital, el estadio Santiago Bernabéu se ha convertido en la sala de operaciones de esta gran crisis.


En Europa, la situación sigue empeorando; Francia ya ha detectado más de 25.600 casos y cuenta con 1.300 fallecidos; Italia ya tiene más de 7.500 muertos, duplicando la cifra de muertos en China, y con prácticamente el mismo número de infectados, alrededor de los 80.000. Además, allí hoy las noticias han invitado al desánimo ya que después de cuatro días donde la curva de crecimiento de contagiados por la Covid-19 ha ido a la baja, ha vuelto a aumentar. En España, Sanidad ha confirmado ya más de 4.000 muertos y 56.000 contagios. La población y los medios no paran de buscar responsables e incluso el diario británico The Guardian ha publicado esta mañana un artículo donde se preguntaban: 'Cómo España se equivocó ante su respuesta al coronavirus'. Mi abuela dice que Sánchez tiene muy mala cara.


Hoy he conocido también que uno de los problemas que están teniendo y sufriendo tanto el Gobierno como los sanitarios en España es que un primer lote de 9.000 test rápidos de coronavirus que compraron a China estaban defectuosos y no han servido para nada -o eso parece-. Ahora se está efectuando el proceso de devolución. La OMS está pidiendo a los países que intenten detectar el mayor número posible de infectados con el objetivo de aislarlos y evitar así la propagación de la pandemia. La trama de fondo de todo este emborronamiento con los test es que el Gobierno español se los compró a una empresa china que carece de licencia para vender sus productos y que no se encuentra en la lista de recomendaciones de proveedores clasificados. Hizo esta compra a través de un distribuidor español que no se ha querido identificar. En Inglaterra, con The Guardian como narrador, definen estos momentos por los que está pasando mi país como los “más dramáticos de la historia reciente”. En las últimas 24 horas hemos tenido 738 muertos. Mencionan la respuesta que dio el 9 de febrero el director de Emergencias Médicas en Madrid, Fernando Simón, quien señaló que sólo esperaban unos cuantos infectados. ¿No estaba viendo España cómo entraba el virus arrasando con todo en países como Irán y en su vecina Italia? El diario cuenta que quizás pensamos que al no compartir frontera directa no estábamos en peligro y por eso no se tomaron las medidas necesarias. Pudiera ser una razón. O quizás fue el partido del pasado 19 de febrero entre el equipo Atalanta de Bergamo y el Valencia. Un tercio de la población de Bergamo, 40.000 aficionados, acudió a ese partido, y 2.500 del Valencia. Entonces, no se temía por el coronavirus, era algo que ni nos afectaba ni lo iba a hacer. Días después se descubrió que la ciudad de Bergamo, en la Lombardia italiana, era uno de los principales focos del virus. Más tarde se comprobó que algunos de los valencianos se habían infectado y habían comenzado a propagar el virus por el Este de España. Ya no había escapatoria. El 'journal' también menciona el 8 de marzo, el Día Internacional de la Mujer, que sirve de bandera a algunos partidos políticos para difundir su propaganda. Multitudinarias manifestaciones sociales a lo largo de todo el país días antes de que se declarara el estado de alarma. Y otro partido de fútbol, esta vez entre el Atlético de Madrid y el Liverpool para la Champions League; 3.000 madrileños volaron juntos para no perderse el encuentro.


Asimismo, dicen que cuando Pedro Sánchez anunció que se tomarían cartas en el asunto y que iba a proclamar el estado de alarma aún tardo 24 horas en hacerlo, tiempo suficiente para que los ciudadanos se desperdigaran por todo el país. Se cerraron colegios y universidades y estudiantes, como mi hermana, volvieron a sus casas y se encontraron con sus amigos. Los niños jugaban en los parques. Yo tampoco me imaginaba que pasaría esto, pero entiendo que ellos, los que gobiernan, debían saber más o tenían que saber más, porque para eso tienen el encargo de velar por nuestro bienestar. Mi abuela comenta en la mesa que ha escuchado a un economista hablar que la crisis que se vaticina no tiene precedentes. Mucho mayor que la de 2008, que ya fue. Son palabras mayores. Que no vamos a tener ni para comer, señala, y ya quiere que vayamos a comprar como lo hacían aquellas primeras personas que dejaron las estanterías de los supermercados vacías y arrasaron con el papel higiénico. En el artículo, The Guardian dice que lo peor está por venir en este aspecto. Que España necesita 200 mil millones de euros del Mecanismo Europeo de Estabilidad. Ya en 2008 el nivel de desempleo llegó al 27 por ciento, pero aún no sabemos lo que está por llegar.


En Emiratos Árabes Unidos ya se ha declarado también la cuarentena, allí la llaman 'Programa Nacional de Desinfección' y durará en principio tres días. El país ha pedido a sus ciudadanos que se queden en casa a no ser que sea absolutamente necesario salir. Veo que los países siguen todos los mismos pasos. Ya se han hecho virales por las redes sociales imágenes de drones desinfectando las calles de Dubai, pero se dicen que son falsas. La desinfección tendrá lugar por la noche y se realizará en los lugares públicos. El tráfico se restringe.