Día 10, 24 de marzo

Actualizado: ene 31

Ayer, estaba muy cansada. Lo noté a la hora de la cena, ya me picaban los ojos y también la garganta. Me ha vuelto el dolor y lo peor es que a mi abuela también le duele. Asaltan las dudas. Cualquier cosa te hace pensar en que el coronavirus puede estar viviendo entre nosotras sin saberlo. Se lo he contado a mamá esta mañana y ya se asusta. Pero no tengo miedo, confío plenamente en mi cuerpo y también en el de mi abuela. Aún no está preparada para irse de este mundo, tiene energía para vivir otra vida más, es lo que desprende. Bicho malo nunca muere y su ego no quiere marcharse aún de esta tierra de pecadores. Las dos tomamos unos caramelos Pictolín antes de dormir y nos sentó fenomenal.


Imagen de la Gran Vía de Madrid en la película 'Abre los ojos'.

Hoy está haciendo croquetas -mi abuela-. Las suyas son geniales, supongo que como todas las croquetas de las abuelas. A mí me encanta la cocina. Desde que tenía 10 años cocino en casa, para la familia, pero tengo que reconocer que las croquetas es uno de estos platos que se me resiste. Las veo muy laboriosas y odio que se rompan cuando las estoy friendo. ¿Algún truco? Ahora viene a mi memoria la última vez que las hice; fue cuando aún vivía en Emiratos a petición de mi madre. Recuerdo que decidí hacer mucha cantidad de diferentes sabores para que pudiéramos congelar parte y duraran varios días. Hice de cangrejo, de bacalao, de jamón. Estaban deliciosas, pero su trabajo me costó. Viene al caso que cuente que justo ayer a mi hermana le dio por hacer huevos a la villaroy, que son huevos duros envueltos en bechamel y empanados. El procedimiento es muy parecido al de las croquetas; se trata de empanar la bechamel. Cuando vi lo que estaba haciendo, me afloraron las mismas sensaciones: ¡qué pereza! Pero ella acabó muy bien su trabajo y estaban exquisitos. Cuando llegó la hora de ver el culebrón, me quedé dormida en el sofá a los 30 minutos y hoy a las 7 estaba en planta. Estamos viendo 'Pasión de Gavilanes', una telenovela colombiana que nunca vi cuando la estrenaron en España, hace como 15 años, no me llamaban éste tipo de series.


La buena noticia del día es que han lanzado Disney+. Por fin. ¡Qué felicidad! No es un secreto que soy desde antes de tener uso de razón una fanática de esta productora, de sus dibujos, películas. Me ha dado mucho y me lo seguirá dando. Uno de mis anhelos es ir con mis propios hijos a los parques Disney, comprarles juguetes, tal y como mis padres hicieron conmigo. Me sigue ilusionando. La medio mala noticia es que he recibido un email de Amazon donde me confirman que recibiré mi aparato para proyectar lo que veo en el móvil en la tele de casa -que no es Smart TV- y el libro que quiero leer -'Los secretos de la mente millonaria'-, que me lo han recomendado en el curso online que estoy haciendo -'Qué haría si no tuviera miedo',- el próximo lunes, más tarde de lo previsto y eso que soy cliente Prime. Reconozco que la impaciencia me puede, aunque sea por momentos.


Esta mañana he visto en las noticias y oído en algún audio por Whatsapp que está bajando el número de contagios tanto en Italia como en España. Buenas vibraciones, podría parecer que el fin de esta pandemia está más cerca de lo que imaginamos, por lo menos aquí en Europa, donde ya se lleva tiempo luchando contra ella. Quiero ser optimista, pero tengo que reconocer que no me desagrada del todo el modo de vida que llevo en estos momentos, aunque me encoja el corazón ver los ataúdes por la tele y cómo Madrid ha tenido que habilitar el Palacio del Hielo como morgue para dar respuesta a todo lo que está pasando. Ya hay casi 3.000 muertes.


Decía que lo que me gusta del modo de vida que llevo ahora es que hay menos responsabilidades; saber que hay ciertos pagos que no tengo que hacer, que no tengo que salir a comprar como antes. Siento que antes de que todo esto pasara, tenía la necesidad de comprarme ropa para salir a la calle, estrenar algo nuevo, o iba más al supermercado, sin pensar si realmente aquello era un capricho. Igualmente, sentía la obligación de dar cuenta de lo que hacía en mi día, si progresaba en mi libro, en mi proyecto, demostrar que estaba siendo provechosa. Ahora, todos damos por hecho que el mundo está paralizado, ya no existe esa competencia, y me hace sentir relajada. Soy la única a la que tengo que rendir cuentas, a nadie más. Me veo con tiempo para hablar con mis padres, escribir, estudiar, pintar, cocinar, ver una película -hoy será el estreno de la 'Dama y el Vagabundo'- sacar al perro, hacer deporte, meditar, yoga. Todas las cosas que de verdad me gustan pero que obviamente con un trabajo de ocho horas se me hace difícil hacer. Creo que esa es la verdadera razón por la que me niego a buscar trabajo como empleada ¿o será el miedo al fracaso? Tengo que reconocer que cuando he trabajado para otros no he estado muy contenta. ¿Por qué debería de volver a intentarlo si no me gusta? El problema es que no sé cómo sacarle provecho a este tipo de vida porque, obviamente, cuando todo esto acabe, tendré que buscarme algo para vivir. ¿Hay alguna posibilidad de que cambie el sistema y podamos -los que queremos- vivir así? ¿Lograré llevar la vida que quiero? Creo que sí. No soy una “ni ni”, soy una millennial. Me encanta estar activa, hacer cosas, aprender, ayudar, pero en este mundo eso no te da para comer. Incluso en cuarentena, y sin un trabajo que me requiera hacerlo, me levanto a las siete y estoy activa todo el día, hago lo que me gusta, sin estrés -sólo el que me causa mi abuela-, conmigo misma, y caigo rendida. Éste máster de la vida que estoy experimentando con la situación de la pandemia me entregará el trabajo de mis sueños, así es como tiene que ser.


Mi abuela, después de haberme llamado loca por decirle que hoy es día 24 en vez de 25 y que cuando cobra es mañana -sacándola de su confusión-, me ha gritado que ya no se sale más de casa. Y que mañana no voy a ningún lado, que quiere volver a intentar lo de la compra online, que no tiene para lavar la ropa. Pequeños delirios de esquizofrenia o a saber lo que ha estado oyendo esta tarde en la tele. Lo que sí he oído y me ha causado mucha tristeza es que ayer se tiraron más de 3.000 kilogramos de pescado fresco porque nadie está comprando y, a pesar de que lo marineros salen y realizan su trabajo, miles de restaurantes han cerrado sus puertas y muchos de los clientes no van a comprar. ¡Qué pena! Hemos tomado la vida de todos esos peces para nada. ¡Qué desperdicio!


Otro asunto es que EEUU ya está en el podium de países con más infectados por coronavirus, tiene más contagiados que España y 500 muertos. Dicen que si se sigue a este ritmo, la semana que viene el número de fallecidos podría elevarse a 1.000 al día y se convertiría en el país con mayor cifra de muertes. El puesto número uno, como en muchos otros casos, va para ellos. Que no cunda el pánico, tenemos que tener en cuenta que EEUU es un país muy grande, con mucha población. Pero supongo que las imágenes de Wall Street sin un alma al igual que Times Square, no dejan indiferente a nadie. Hay una imagen que se me viene a la cabeza; la película de 'Abre los ojos’, de Alejandro Amenabar, con Penelope Cruz y Eduardo Noriega como protagonistas. Recuerdo una escena donde César -Noriega- se paseaba por la Gran Vía de Madrid vacía, sin un alma, en uno de sus sueños. Pues igual estamos. Al final, va a ser verdad aquella frase que se me quedó guardada de un profesor de la carrera, concretamente, de la asignatura de Corrientes Filosóficas. Decía aquel profesor que “todo se encuentra en el inconsciente del mundo” o en el "inconsciente colectivo", de Carl Jung. Lo dijo haciendo mención a una viñeta del cómic de Mortadelo y Filemón donde aparecía un avión camino de estrellarse con una de las Torres Gemelas de Nueva York, mucho antes de aquel terrible atentado. La situación que estamos viviendo a raíz del virus puede que también lo estuviera.


Un suceso que ha llamado mi atención a última hora de la tarde, ha sido la fiesta que ha montado un grupo de personas en su casa, no recuerdo dónde en España, y tras la que ha muerto alcoholizada alguna de ellas. Ha salido en Telecinco y no sé nada más. Nos ha dejado impactadas, pero no he encontrado mayor información. Un misterio. Aún quedan otros 20 días de cuarentena.

DETRIBU

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