Cuanto menos alcohol se beba, mejor

Actualizado: jun 30

Soy una millennial. Me gusta estar activa, viajar, aprender algo nuevo cada día y revisar mi móvil más de lo necesario. Me crie cuando aún estaban permitidos los botellones en España. El botellón era una concentración de jóvenes que se reunía con el único fin de beber alcohol, emborracharse y ligar.


Cada ciudad de España tenía su lugar único para hacer "el botellón" -que es como lo llamábamos en algunos lugares de Andalucía, mi región-. Aquellas concentraciones solían terminar sobre las tres o las cuatro de la mañana, cuando todo el mundo se movía para ir a bailar a la discoteca hasta el amanecer. Ahora, aquello parece que habla de otro mundo, muy diferente al que vivimos; primero, llegaron las prohibiciones de los botellones y luego, varios años después, el coronavirus, que ha acabado cerrando todas las discotecas.


Imagen de la serie 'Peaky Blinders'.
Imagen de la serie 'Peaky Blinders'.

Fueron tiempos memorables; si me dieran la opción de volver a vivir aún no tengo claro si elegiría una edición diferente de mi etapa de los 15 a los 23, aún sabiendo las consecuencias neutras que trajo a mi futuro. Me divertí mucho y el alcohol ocupaba un papel clave.


Difundir los peligros de beber alcohol


Mi cuerpo y mi mente aún siguen relacionando el alcohol con "grandes momentos", es un mensaje manipulado que la sociedad introdujo en mi cerebro y que, a pesar de toda la información que conozco ahora, es muy difícil de borrar porque hay un aprendizaje y una memoria detrás. Según expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), los mensajes positivos difundidos relacionados con el alcohol multiplican por 10 a los mensajes negativos.


En mi casa nunca vi a mis padres beber. He escuchado a varios nutricionistas que los niños que crecen viendo a sus padres consumir alcohol frecuentemente son más propensos a hacer lo mismo, pero éste no fue mi caso. El mensaje me llegó por otras fuentes; los compañeros, los amigos, lo hacía todo el mundo, era guay, estaba bien visto y, si alguien alguna vez me dijo que aquello era malo, no lo hizo con destreza. No recuerdo tener conciencia de hasta qué punto aquel líquido desinhibidor podría dañar mi salud, mi cerebro y afectar a mi desarrollo como persona. No se conocían aquellas cosas y hasta en misa se bebía vino. Era algo totalmente arraigado a la cultura española.


El filósofo Roger Bacon dijo que “si se consume durante mucho tiempo, el etanol ocasionará un gran daño; oscurece el entendimiento, afecta al cerebro, produce temblores en las extremidades y visión borrosa”.


Pero no haría falta como dice Bacon consumirlo durante mucho tiempo para sufrir sus daños; expertos aseguran que cuanto menos consumo de alcohol, mejor. La OMS señaló en su Informe Mundial de Situación sobre Alcohol y Salud 2018 que "es hora de intensificar las acciones para prevenir esta grave amenaza -las bebidas alcohólicas- para el desarrollo de sociedades saludables".


Si me piden mi opinión diré que hay que hacer mucho más ruido; dice también la OMS que una de las soluciones para reducir el consumo -que se sitúa alrededor de los 33 gramos de alcohol puro al día por cada persona que bebe- pasa por prohibir su publicidad; "entre las medidas rentables y de eficacia comprobada están el aumento de los impuestos a las bebidas alcohólicas, la prohibición o restricción de la publicidad del alcohol y la restricción de la disponibilidad de alcohol".


Iría a más y añadiría que esa "restricción de la publicidad" debe ir acompañada de una difusión de los peligros que supone beber alcohol, invertir esos números que representan los mensajes positivos y negativos extendidos sobre esta bebida.


Un estudio de la revista científica británica The Lancet señaló que no hay ningún nivel de consumo saludable, la ingesta moderada de alcohol aumenta el riesgo de padecer un derrame cerebral en alrededor de un 10 o un 15 por ciento.


Por su parte, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) aseguran que "beber alcohol aumenta el riesgo de tener ciertos tipos de cáncer. Consumir cualquier bebida alcohólica puede contribuir a cánceres de boca y garganta, laringe, esófago, colon y recto, hígado y mama (en las mujeres). Entre menos alcohol consuma, menor será su riesgo de cáncer". Todos sabemos que el tabaco puede producir cáncer pero ¿está generalizado y socializado el conocimiento sobre el peligro del alcohol para el desarrollo de esta enfermedad? En realidad, no hay ninguna razón que justifique el inicio del consumo de alcohol, igual que no la hay para el tabaco y otras drogas.


El alcohol causa la muerte de más de tres millones de personas al año en todo el mundo, una cifra que triplica a los fallecidos por accidentes de tráfico y supone el cinco por ciento de la carga mundial de morbilidad.


Otros estudios e investigaciones subrayan que el 20 por ciento de los bebedores moderados acaban desarrollando una dependencia al año siguiente y tienen más probabilidades de caer en la adicción, con todos los derivados negativos que eso conlleva.


Tuve una juventud rodeada de alcohol por desconocimiento, por ignorancia, no sabía los peligros que suponía beber alcohol. Que lo pasara bien, no significa que ahora, después de aprender muchas cosas, vaya a seguir apoyando su consumo. Hay unos hábitos saludables y muy positivos que ya difundo en esta página web, en esta comunidad. Esta es mi contribución a las generaciones venideras y a aquellas personas que hoy en día buscan encontrar otro modo de vivir porque sufren o están perdidas. El alcohol tiene mucho que ver con esto último. Es un depresor. En cambio, rutinas que incluyan lecturas, ejercicio físico, meditación, alimentación saludable, entra otras, potencian nuestras mayores cualidades como seres humanos. Para crear una sociedad que viva mejor necesitamos de muchas de estas personas, desarrollando sus habilidades y talentos, regenerando células y no matándolas, cuestionando creencias y produciendo cambios.