Capítulo 7. Cerrando locales, ciudades y fronteras

Actualizado: mar 29

Tuve la reunión con la mujer de la Cámara de Comercio de Huelva. La impresión fue normal, sin más. Me he propuesto no hacer comentarios negativos, al menos ser consciente cuando nacen en mi cabeza. Primero, no se acordaba que tenía una cita conmigo y luego me ha empezado a hablar de permisos, trámites con Hacienda, consejos a tener en cuenta a la hora de alquilar un local. Pero lo más importante para mí, que era ver el tema de la financiación, no lo hemos tocado. Hemos hablado de mil cosas, sobre todo ella, yo hablaba poco, en mi línea, pero lo que más me interesaba, que se lo he comentado cuando ha terminado de hablar -después de hora y media sin parar- me suelta un “lo dejamos para la próxima”. En fin, he aprendido mucho, pero también podría decir que he llegado a casa, a las 3 pm de la tarde, y con las mismas. Quedamos en vernos el miércoles de la semana que viene. A ver si podemos avanzar algo porque a este ritmo no podría cumplir el calendario que me he marcado.


Mañana se van mis primos y Celia ya ha llegado de madrugada, la escuché toser cuando entró en casa. Me quedé pensando... ¿Cuán grave será el asunto? Mi padre me comenta, en uno de sus primeros mensajes con la aplicación Whatsapp, que tal como está el tema para los españoles, le preocupa su viaje a El Salvador, aunque puesto que él va a viajar desde Colombia no tendría por qué afectarle. En Madrid ya están cerrando todo. He hablado con Samuel y le he pedido que se informe sobre la situación en El Salvador, me ha dicho que le preguntará a su hermano mayor, a ver qué sabe.

Las calles de Madrid se vacían ante la llegada del confinamiento por la Covid-19.
Las calles de Madrid se vacían ante la llegada del confinamiento por la Covid-19.

Una amiga y yo hemos ido a andar por el parque Moret, es uno de mis lugares favoritos de la ciudad y no se encuentra retirado de casa. Mi gimnasio va a cerrar, ya lo han notificado. La cosa se está poniendo fea y me da que vamos a seguir los mismos pasos de Italia, donde ya han muerto más de 800 personas por coronavirus. En España, han fallecido una décima parte de ese número pero los casos no paran de ascender. Las medidas que ha tomado Italia pasan por el cierre de bares, tiendas y restaurantes, exceptuando los negocios de primera necesidad como los supermercados y las farmacias. Este virus ya no sólo está afectando a Madrid y el norte, aquí abajo también se están comenzando a tomar medidas. Lo he notado buscando una ortopedia -me había comprado unas nuevas zapatillas de deporte que me encantan pero la tela ha ensanchado y me están un poco grandes-. La única solución, comprar unas plantillas. De camino he parado a por unas pastillas que me había encargado mi abuela en la farmacia, y no se podía entrar. Teníamos que hacer la gestión a través de un cristal y la farmacéutica me ha hablado de “ tal como está la cosa”. Está comenzando a penetrar. En el parque Moret también noté que habían precintado las máquinas de hacer deporte, los columpios y las áreas de juego de niños. Ya sólo se podía correr o caminar por el recinto. Mi amiga me ha estado contando lo que habían hecho el fin de semana y no se encontraba del todo bien, un desengaño amoroso.


Leo ya en los periódicos la noticia que confirma que mi padre no podrá viajar a El Salvador, el país, que aún no cuenta con ningún contagio por el momento, ha decidido cerrar sus fronteras a extranjeros en vista de lo que está pasando en el resto del mundo. En realidad, pienso que es una decisión muy sabia, no es lo mismo el virus en Europa -que mira el daño que está causando- que el virus entrando en países emergentes y tercer mundistas que tienen millones de veces menos recursos y accesos que nosotros. Incluso Samuel, me ha llamado y me ha dicho que lo mejor es que no viaje; le ha contado su madre que están poniendo a cierta gente en cuarentena y ella se moriría si le paso eso a mi padre. Así que está visto que tampoco podrá viajar este vez a El Salvador. Dicen que a la tercera va la vencida.


En Emiratos, a Samuel le hacen llevar guantes y mascarillas y han cerrado todas las áreas comunes del campo como la sala de ordenador, el billar o el gimnasio, además sólo están pudiendo salir de día, nada de noches fueras. La buena noticia, dice, es que ha conseguido películas y podrá entretenerse con eso. A este respecto, mi hermana está como loca pidiendo por las redes sociales que adelanten el estreno de Disney+, una nueva aplicación como Netflix con películas de Disney, Marvel y documentales de National Geographic. Un gran entretenimiento para estos días de confinamiento.


Almudena me ha mandado fotos de su sobrinita, ha nacido el 12 de marzo, es muy guapa, muy linda. Me cuenta que siente mucho amor y que todo ha ido muy bien. Me alegro mucho, estas cosas hacen el día a cualquiera. Parece ser que en el hospital, ellas están en Madrid, aplican ya medidas rígidas por la Covid-19 y sólo pueden entrar los familiares de uno a uno a ver a Clara, así se llama. Por ello, le han comunicado al resto de parientes que, dadas las circunstancias, mejor no vayan por ahora.