Cómo encontrar mi propósito en la vida

¿Cuál es mi propósito en la vida? ¿Cómo puedo descubrir cuál es mi deseo más profundo y mi potencial innato? ¿Para qué estoy aquí? ¿Cuáles son mis talentos? Puede que alguna vez hayan aterrizado en tu mente una o varias de estas preguntas, ¿cómo y dónde hallo las respuestas? Encontrarás muchos mensajes por la net o incluso de gente que conoces relacionados con el amor propio, la inteligencia emocional o sobre cómo desarrollar una buena actitud ante la vida, pero la respuesta a cuál es tu propósito tiene más que ver con la aceptación, la meditación, la conexión interior y el servicio comunitario.


Lo primero que hay que saber con respecto al propósito de vida es que tiene la finalidad y objetivo último de servir desinteresadamente a la comunidad y al planeta. ¿Qué quiere decir esto? La mayoría de las veces lo que nos mueve a hacer algo, a ayudar a alguien, por ejemplo, es nuestro ego, sus intereses y su propia búsqueda de satisfacerse. Un verdadero propósito llena nuestra alma con el simple hecho de ejecutarse, no tiene expectativas de resultados ni espera algo ajeno a la acción misma de cumplir con el propósito, es decir, el propósito de vida es fin en sí mismo mientras que las otras acciones tienen su finalidad en la recompensa tras la acción.

¿Responde mi trabajo a mi propósito de vida? Desapégate por un momento de la necesidad de dinero o de retribución económica. Imagina que vivimos en un mundo donde puedes contribuir al bienestar y a la mejora de la calidad de vida humana y de la Tierra sin necesidad de unos ingresos. Pregúntate: ¿Qué te mueve a realizar tu trabajo? ¿El dinero? ¿Dedicarías ese mismo tiempo a esa misma labor si no obtuvieras esos ingresos? Si la respuesta es no, ¿a qué lo dedicarías entonces?


Cuando encuentras tu propósito, descubres tu sentido de vida y desde allí, no hay sufrimiento ni desasosiego. Descubrir cuál es tu propósito requiere de conexión interior porque necesitas desvelar cuál es tu potencial innato, cuáles son tus habilidades y tus talentos y qué es aquello que te gusta hacer por naturaleza. Es desde ese lugar que podrás servir desinteresadamente al Universo y que Éste, a través de su potencial infinito, te apoye a lograrlo. Para conectar con tu interior es importante que comiences a incluir en tu rutina diaria la práctica de la meditación (pincha aquí para aprender a meditar y cuáles son sus beneficios).


Algunas veces, nuestro propósito no está relacionado con un trabajo como lo hemos venido concibiendo, quiero decir, con una jornada laboral, con ofrecer unos servicios. Hay veces que nuestro propósito tiene que ver con cosas sencillas y simples de la vida, como cuidar de un familiar, criar a nuestros hijos, contribuir positivamente a nuestra comunidad. Hay veces que no somos capaces de acceder a nuestro propósito porque el ego, sus preocupaciones y sus miedos, nos tienen nublada la mente y simplemente reaccionamos de manera automática cada día, sin ser capaces de ver más allá.


Observa tus roles


Pregúntate: ¿Cuáles son los roles que desempeño actualmente en mi vida? ¿Soy hija, madre, esposa, empresaria, empleada, administradora de mi comunidad? Observa y analiza cada uno de esos roles, ¿hay alguno que me suponga un desafío? ¿Hay alguno de esos roles que me llene por sí mismo?


El propósito final de cada uno es servir, servir desinteresadamente y desde nuestro talento y pasión a mejorar este mundo y esta vida en la que estamos. Este es nuestro sentido de vida. Lo que sucede es que cada uno tenemos de manera innata una forma única y especial de contribuir a esa mejora, a ese servicio. Algunos tendrán como propósito crear una aplicación tecnológica que ayude, por ejemplo, a la inclusión marginal y para otros su propósito será acompañar y mejorar la calidad de vida de su madre durante sus últimos años de vida. Un propósito no es mejor que otro, no es más que otro, los dos contribuyen por igual al bien común y universal. Debemos comenzar a romper la brecha entre un trabajo bueno y otro malo, lo que tenemos que analizar en cada cosa que hacemos es:


1. ¿Nos llena el alma?

2. ¿Servimos desinteresadamente a un mundo mejor y contribuimos de manera positiva?

3. ¿Sacamos a la luz nuestros talentos y pasiones?


Ejercicios que te ayudan a encontrar tu sentido de vida


1. Coge papel y algo para escribir.

2. Encuentra un lugar y un momento en el que puedas estar tranquilo.

3. Concéntrate cinco o diez minutos en tu respiración, fíjate en ella y en cómo se siente el resto de tu cuerpo. No te sientas arrastrado por tus pensamientos, cuando lleguen, déjalos ir.

4. Luego, piensa en tu niñez, ¿qué te gustaba hacer?

5. Más allá, ¿qué haces sin que te cueste trabajo, sin quejas? ¿Qué podrías ofrecer al mundo?

6. Haz una lista de aquello que se te da bien, de tus talentos.

8. Observa y anota aquellos hábitos negativos que deseas eliminar de tu rutina.

7. Pregúntate cada día cómo puedes servir al mundo, a otras personas, a tu familia.


Ten en cuenta que normalmente el sentido de vida no tiene que ser el descubrimiento del siglo. Puede ser que tu sentido de vida coincida con el de otras personas, pero lo que tú puedes dar sea único, porque cada persona es diferente y aunque hablemos o hagamos una misma cosa, la perspectiva cambia. Que no te frene pensar que lo que tú quieres hacer lo están desarrollando ya miles de personas. Estudia y trabaja el asunto, la excelencia es un hábito, así que a por ello. El sentido de vida da felicidad, sonrisas, equilibrio y mucho bienestar.